Seas & Skies: El beso de Nereida

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Seas & Skies: El beso de Nereida

Mensaje por Elena-GC el Lun Oct 21, 2013 3:42 pm

“Seas & Skies: El beso de Nereida” es una novela que comencé a escribir en Septiembre del 2012, alentada por mi gran amigo, el ilustrador Eugene Young  Park. Pero la he modificado tantas veces, que no quería subirla hasta que estuviera segura de que estaba como la quiero…  Y probablemente más adelante la vuelva a modificar  XD,  pero ese es el proceso creativo… ¿Qué le vamos a hacer?




Introducción


Seas & Skies es el nombre de una trilogía que estoy escribiendo, que trata sobre como la vida de varias personas se cruza, afectando la historia.

La primera parte: El beso de Nereida

Ellioth Keylat es un joven alquimista que vive en un planeta llamado Kil y tiene una pequeña hija adoptiva llamada Kyra, con la cual viaja en tren a una ciudad llamada Gedea, teniendo que pasar por muchas otras ciudades en el camino. Para entretener a Kyra en el viaje, Ellioth le relata la historia de dos amigos, Caddy Mah-Sey y Young Sparks, que son almas opuestas, con un largo legado de enemistad en sus familias.

Caddy es la única hija mujer en una familia de piratas con 12 hermanos varones, es muy terca, impulsiva e inmadura, aunque es muy inteligente y con gran inventiva.

Young es el Capitán de la Guardia Real de Faria, y durante generaciones, su familia ha intentado atrapar al clan de Piratas  Mah-Sey sin éxito alguno. Young es fuerte, valiente, ágil y decidido, pero ha tenido una vida difícil que lo ha dejado amargado y triste.

Young y Caddy se conocen de forma fortuita y sin quererlo nace una relación de enemistad profunda entre ellos, pero cuando ambos se dan cuenta de que necesitan su ayuda mutua, tendrán que aprender a dejar estas diferencias de lado para lograr un fin común, aprenderán uno del otro, superarán peligros, temores y complejos, creando un lazo de amistad fuerte e incondicional, demostrando que hasta en las personas
Ellioth nos hace ver como hasta entre las dos personas más opuestas, es posible tener un amor fraternal.
Por otro lado, vemos también la historia personal de Ellioth y de Kyra; el origen de ella y la lucha de Ellioth por protegerla y cuidarla contra todo.

Una historia de un amor fraternal y familiar, amistad, lucha interior, cambios y búsqueda de identidad.



Si buscaras algo muy importante, seguramente buscarías hasta en los mares y los cielos.

Seas & Skies


Última edición por Elena-GC el Lun Nov 11, 2013 2:17 pm, editado 1 vez
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Re: Seas & Skies: El beso de Nereida

Mensaje por Elena-GC el Miér Oct 23, 2013 1:39 pm


CAPÍTULO I


Una historia sin terminar




La lluvia arreciaba cada vez más, Caddy sentía que sus huesos se congelaban y caminaba dolorosamente, más por voluntad que por convicción. El cielo estaba tan nublado y caótico como su mente. ¿En qué punto habían llegado a esto? Trataba de pensar pero por más que quería despejar sus pensamientos, parecía que la lluvia torrencial los revolvía más.


Unos pasos adelante caminaba Young, erguido e inexpresivo. A él no parecía molestarle el frio ni la lluvia y tampoco parecía interesarle que su compañera fuera además de más joven, más débil y lenta. Estaba enojado. Estaba harto de todo y del desastre que acababa de suceder. Sabía que no había sido culpa de nadie, pero encontraba más fácil echarle la culpa de lo sucedido a Caddy.

-Young, -preguntó Caddy tratando de sonar amable- ¿podríamos descansar un poco? No siento nada de las rodillas para abajo.


-Yo no te dije que vinieras. –Contestó Young sin detenerse- Te dije “Quédate en la posada y descansa”.


-Nunca dijiste eso. Simplemente saliste sin decir a donde ibas. No podía dejarte ir solo. Es peligroso.


“Peligro es estar atado a ti todo el tiempo”, pensó Young con rabia.


-¿Y qué puedes hacer tu para que sea menos peligroso? –Dijo finalmente- Todo este lío es para empezar TU CULPA.


Caddy se detuvo y una rabia asesina recorrió su cuerpo, quitándole de inmediato el frio.


-¿MI CULPA? Parece que no recuerdas, Young Sparks, quien te salvó la vida.

Young por fin se detuvo y volteó hacia ella.


-No me salvaste la vida. ¡La arruinaste!-dijo mientras caminaba hacia Caddy- Por fin la había encontrado y gracias a TI no solo la perdí, ¡sino que también perdí mi alma! – el tono de voz de Young se hizo más grave y más fuerte.


-¿Gracias a mí? –Dijo la joven exasperada- No es momento para chistes. Si yo no te hubiera separado de ella a tiempo, en este momento estarías muerto. ¡MUERTO!


-¡Claro que no! ¡Estaría completamente bien! ¡Tú solo sirves para arruinar las cosas!

Si algo molestaba a Caddy era que le gritaran; aunque no era la primera vez que ella y Young intercambiaban gritos, la lluvia, el frio y sentirse perdida, avivó la animosidad que sentía hacía Young.


-¿Arruinarlas? ¿Pues sabes qué? ¡Tú tampoco has sido un sol en mi vida! Si estuvieras muerto, yo en este momento estaría en La Fortaleza, seca, calientita y tranquilla. ¡Y en cambio estoy aquí, en medio de la nada, muriéndome de frio y a punto de explotar!


Young no era la persona más paciente del mundo y ya estaba harto de Caddy y sin pensar en las consecuencias soltó una bofetada en la mejilla húmeda de la chica.


Caddy perdió el equilibrio y cayó al suelo llenándose de lodo. Estaba totalmente enfurecida, herida en su orgullo. Y lo peor era que Young seguía hablando.


-¡Nadie!,-gritaba Young- escúchame bien ¡NADIE! te obligó a seguirme y ¡NADIE! te pidió que compartieras tu alma conmigo. Hubiera preferido mil veces morir a tener que pasar por todo esto.

Caddy finalmente explotó de la peor manera que se le ocurrió.


-¡PUES OJALÁ HUBIERAS MUERTO!


El eco de su grito fue ahogado por la lluvia y cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir, se llevó las manos a la boca como tratando de atraparlas en el aire; pero era demasiado tarde. Young cayó de rodillas, sobre el lodo con una mano sobre su pecho.


*****


Miro como mi pequeña Kyra cierra rápidamente el libro al escuchar mis pasos acercarse. No es la primera vez que la sorprendo merodeando en mi laboratorio y tampoco la primera vez que la veo leer mis diarios, es fácil saber que ella está leyendo algo, porque es extrañamente ruidosa para leer.


-Se puede saber, señorita, ¿qué está haciendo aquí? –digo fingiendo severidad en mi voz.


-Solo estaba leyendo, Ellioth.


-¿Y qué leías?- digo mientras me agacho para quedar a su pequeña altura.


Kyra señala el más nuevo de mis diarios, ese en el que solo he escrito un par de hojas.


-¿Y qué te pareció la historia?


-No entendí nada- dice mi pequeña con cara de frustración.


-Bueno, para que puedas entenderla, tendrías que leer todos esos otros diarios- señalo el librero detrás de ella, allí hay por lo menos diez libros que puestos acostados en el suelo, uno sobre otro, podrían rebasar fácilmente la estatura de Kyra.


Kyra pone una cara de miedo al ver tal cantidad de diarios y me mira con sus pequeños ojos de súplica.


-¿Me los leerías? Como los cuentos que siempre me lees al dormir.


Una de las cosas que he hecho cada día de mi vida desde la ocasión en que decidí hacerme cargo de Kyra, es leerle o contarle una historia antes de dormir. A ella le fascina y a mí me encanta ver sus ojitos brillando al imaginarse las escenas que tan detalladamente le relato.


-Es una historia algo complicada para alguien de tu edad.- le respondo, aunque sé bien que terminaré por acceder a su petición.


-Por favor… por favor, por favor, por favor….


-Está bien, pero ahora tenemos que irnos ya. El tren no espera a nadie y el camino a Faria es bastante largo. No olvides llamarme padre o papá cuando estemos frente a la gente en Faria.


-Sí.


-Sí, ¿Qué?


-Sí, papá.- Me abraza y ante su negativa de soltarme, tengo que cargarla hasta el carruaje.


Llegamos a la estación con varios minutos de sobra y siento a Kyra junto a mí mientras esperamos que nos llamen para subir al tren. Mientras esperamos le explico  a Kyra por qué razón tomamos el tren en lugar de viajar en farfanes como es nuestra costumbre, y mientras trato de poner en palabras lo más claras posibles las ventajas de viajar en máquinas operadas por la inteligencia del hombre en lugar de viajar en caravanas de animales gigantescos y salvajes, me doy cuenta por su mirada que lo que menos le interesa a Kyra es su nuevo medio de transporte.


-¿Has puesto atención a algo de lo que te he dicho?


Kyra niega en silencio y descansa su cabeza entre sus manos mientras balancea sus pies que quedan colgando en la banca.


-¿Me podrías contar la historia de tus diarios, por favor?


Algo importante sobre Kyra, es que nunca le gusta quedarse a medias. Todo lo que hace tiene que terminarlo y todas las historias que le cuento deben tener un fin.


-Pero aquí no tengo mis diarios. No te podría contar la historia igual.


-No importa. Por favor, cuéntamela.


Nos llaman a abordar el tren. Kyra se levanta de un brinco y literalmente me arrastra hasta nuestra cabina. Cierra la puerta y espera con impaciencia a que yo acomode nuestro equipaje.


-¿Ya acabaste?


-Aun no.


-¿Ya?


-Espera un poco más.


A veces me gusta hacerla esperar a propósito.


-¡Ellioth!- grita Kyra desesperada, a punto de hacer un berrinche.


Sé que cualquier otro padre en esta situación, reprendería a su hijo y lo castigaría sin historias, sin libros, sin juegos y sin nada en que entretenerse durante las diez horas que dura el viaje hacia Faria; desgraciadamente no soy un padre común.


Tratando de contener la risa, miro a Kyra con fingido enfado y ella se sienta callada junto a la ventana, mirando a las personas que se apresuran para subir al tren.


Me siento frente a ella y saco mi pipa. Kyra abre la ventana porque le molesta el humo del tabaco. A Caddy también le molestaba.


-¿Me vas a contar la historia o no?- Kyra me mira desesperada y sé que si no empiezo a contar la historia ya, se enfadará conmigo y no me hablará el resto del viaje.


-Muy bien, muy bien. –La llamo con las manos para que se siente junto a mí- Como ya te dije, lo que tú leíste fue una parte muy avanzada de la historia. Para que puedas entenderla tendré que empezar desde mucho más atrás.


-¿Me podrías explicar primero por qué peleaban Caddy y Young?


Exhalo el humo de la pipa hacia la ventana mientras pienso en una respuesta rápida.


-Bien. Verás. ¿Sabes lo que es un parteaguas? – Kyra niega con la cabeza – Un parteaguas es un momento preciso en la vida que no esperábamos, pero que define nuestro futuro, inmediato o a largo plazo.


-¿Un parteaguas es como la noche en que me encontraste?


-Sí. Ese es un excelente ejemplo de un parteaguas, porque yo en realidad no esperaba encontrarte y cambiaste mi vida por completo. Pero un parteaguas no siempre es una ocasión feliz, como cuando te encontré. Los parteaguas pueden ser segundos decisivos tras los cuales todo es felicidad o instantes fatídicos que al terminar nos hacen desear dar marcha atrás para poder cambiarlos.

Nuestras vidas están llenas de esos momentos y es parte de la vida tomar malas decisiones. Es parte de la vida renegar de lo que somos y es parte de la vida atormentarnos cada minuto por ese instante, por esa acción que nos dimos cuenta que estaba mal justo en el segundo de realizarla, pero ya no hay marcha atrás.


El tren está comenzando a moverse y Kyra se acurruca en mi regazo y poco a poco la historia de cómo Young y Caddy se conocieron comienza a brotar por mis labios.

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Re: Seas & Skies: El beso de Nereida

Mensaje por ArgosFuentes el Sáb Nov 09, 2013 6:51 pm

Elena por el amor de dios sube capi pronto!! Me tienes esperando hace mil años y esperar se me da fatal!! pleaseeee no me dejes asii!!!!
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Re: Seas & Skies: El beso de Nereida

Mensaje por Elena-GC el Lun Nov 11, 2013 2:07 pm

ArgosFuentes escribió:Elena por el amor de dios sube capi pronto!!  Me tienes esperando hace mil años y esperar se me da fatal!! pleaseeee no me dejes asii!!!!
Es cierto!!! olvidé subir el cap la semana pasada!!! que distraida soy!!! Los capitulos los subo cada dos semanas, así que tocaba el 6 de noviembre u.u soy una vergüenza para la comunidad escritora...

lo subo hoy mismo

perooo... puedes visitar www.seasnskies.blogspot.com y ver más acerca de los personajes Wink
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CAPÍTULO II: El comienzo no siempre está al principio

Mensaje por Elena-GC el Lun Nov 11, 2013 2:16 pm

Capítulo 2
El comienzo no siempre está al principio


La historia es curiosa; quienes la hicieron lo son aún más. La magia y asombro de las grandes leyendas reside en la irrealidad de las mismas. La habilidad que tenemos como seres mortales y efímeros de idealizar a nuestros héroes es tan grande que apenas nos damos cuenta de que la tenemos.

El contar una historia no es fácil, y más aún  si uno quiere apegarse a la realidad de lo que pasó. La razón de esto, es que a veces ni siquiera nosotros sabemos qué nos pasó.

Trataré de explicarme mejor. Está en la naturaleza humana renegar nuestros errores y aparentar ser héroes cuando en realidad somos infames en mayor o menor medida. Al contar un suceso molesto que nos ha pasado, muchas veces nos damos cuenta que el error ha sido nuestro, pero pocos tienen el valor de aceptarlo; entonces lo que nos queda es exagerar las actitudes negativas de nuestros enemigos para hacernos parecer como héroes mártires.

Algo similar sucede con nuestros héroes. Al relatar un suceso asombroso que ha sucedido y quererlo relatar, nos damos cuenta que no es algo tan grandioso y exageramos las virtudes heroicas de la historia para hacerla más impresionante. Es nuestra manera de aferrarnos a los sueños que de niños teníamos.

Las emociones que nos embargan al vivir, nos dejan totalmente cegados ante la verdad de la vida que pasa ante nuestros ojos. El tedio de la monotonía hace que nuestro subconsciente escape a escenas más agradables y fantásticas donde todas las virtudes y los vicios son mágicos.

La memoria es engañosa y la imaginación lo es aún más; pero no hay nada más peligroso que cuando la memoria y la imaginación se unen y deciden cambiar las los hechos pasados; además tengo la desventaja de que no todo lo que relato lo viví; sino que me fue relatado; así que es bastante posible que al relatar esta historia, ni si quiera la mitad de las cosas que diré sean totalmente ciertas.

Entonces, si algo puede llegar a parecer irreal o insustancial, no es más que culpa mía. Llegará el momento al final de esta vida en que tendré que comparecer ante los Destinos y seré juzgado teniendo un perfecto recuerdo de todas mis acciones buenas o malas; pero ese momento no es ahora. No tengo recuerdos perfectos; así que en este momento no tengo más remedio que hundirme en mis mentiras mezcladas con realidad.

Si pudiéramos dar marcha atrás en el tiempo - y es algo que yo he intentado lograr muchas veces solo para poder ver un par de ojos purpura brillante una vez más-, podríamos ver a un niño de 8 años. Un mozalbete robusto y moreno, alto para su edad, con un monóculo de largo alcance colgando en su pecho.

Este niño es ni más ni menos que Young Sparks el día que por primera vez visitó los muelles. Young había soñado durante toda su vida con ese momento. Muchas noches se había desgastado la vista leyendo enormes libros a la luz de una vela; estos libros hablaban sobre grandes navíos, barcos legendarios,  piratas y los héroes que los habían vencido, de aventuras en aguas tormentosas, de capitanes temerarios y bravos que habían defendido a su amada a capa y espada…

La razón por la que Young estaba en ese momento en el muelle, era porque su padre se había trasladado a la costa de Gedea para cumplir con su nuevo llamamiento de Capitán de la Guardia Real De Gedea y nada más llegar a la gran Gedea, el Capitán Sparks llevó a Young a los muelles a mirar los enormes buques de guerra.

A Young le fascinó de inmediato un buque que estaba zarpando; lo observaba con detenimiento mientras se separaba del muelle y empezaba a entrar al mar, las velas, los cañones, la muchedumbre de marinos trabajando concentradamente para sacar el buque con cuidado. Era maravilloso. En un descuido de su padre, Young corrió a las escolleras para poder observar el buque más de cerca y por más tiempo.

Cuando el Capitán Sparks se dio cuenta de la ausencia de Young, era tarde. Sin medir el peligro, el niño llegó al final de la escollera y a ver que no podía caminar más allá, decidió descender por las rocas, justo en el momento en que su padre lo divisó. El Capitán le llamó pero debido al ruido de las olas, Young no escuchó el grito de advertencia de su padre.

El Capitán Sparks corrió hacia su hijo cuando observó que el buque estaba a punto de pasar a unos metros de la escollera. Young ni siquiera vio la enorme ola producida por el paso del buque; lo único que sabía era que él se había caído al mar y no sabía nadar.

El Capitán Sparks llegó a las rocas donde su hijo había estado hacia apenas instantes y si pensarlo saltó hacia su pequeño, pero debido a las olas que chocaban contra la escollera, no podía ver al pequeño que en ese momento comenzaba a hundirse.

Algunos marinos que habían llegado  al ver el alboroto sacaron al Capitán del agua contra su voluntad, mientras que otros escudriñaban el agua en busca del pequeño.

Varios minutos después un marino logró ver al niño  en otra escollera que se encontraba a unos cincuenta cuerpos de distancia*. El niño estaba inconsciente pero vivo y en pocos minutos recuperó la consciencia.

Cuando le preguntaron si se encontraba bien, el niño solo dijo:

-La sirena me trajo hasta aquí.

Los marineros y el padre del pequeño rieron al escuchar la respuesta del niño, y el incidente solo quedó en un mal recuerdo.

Si uno cree en sirenas, le será fácil creer en esta historia, pero si no se cree en ellas, ni en los poderes de la alquimia y la magia, quizá pensará al igual que los marinos que encontraron a Young, que todo fue producto de su imaginación.

Pero aun cuando uno no crea en sirenas ni en ningún tipo de magia, lo que Young había visto, era sin lugar a dudas una sirena. Una sirena lo había rescatado y esa misma sirena lo había llevado hasta la seguridad de una escollera.

-Pero pensé que las sirenas eran malas- me interrumpe Kyra y ciertamente tiene razón.

Las sirenas son malas. Y no son tal y como nos las han contado nuestros padres, hermosos seres mitad pez y mitad mujer. En realidad las sirenas son unos seres abominables a la vista, mitad ave y mitad humano y lo único agradable que tienen es su hermosa e hipnótica voz.

En realidad lo que rescató a Young ese día, no fue una sirena, sino más bien una nereida. Las nereidas, a diferencia de las horribles sirenas, son seres majestuosos y hermosos, mitad mujer y mitad pez, aunque esto último no estoy muy seguro, porque cuando Caddy me la describió, dijo haber estado segura de ver un par de pequeños y delicados pies sobresaliendo de la cola. Y a diferencia de las sirenas, las nereidas son totalmente mudas y si algún hombre se encuentra en alguna dificultad en medio del mar, las nereidas son quienes sin tardanza le ayudan, sin pedir nada a cambio o pidiendo muy poco.

Sin embargo, Young al igual que mucha gente, confundía a las sirenas con nereidas, pero ese es otro asunto, porque tengo que contar la otra cara de la historia; y es que mientras Young le contaba a su hermana menor una y otra vez como había sido rescatado; a miles de cuerpos de distancia**, una mujer dio a luz a una niña. Una criatura con unos pulmones descomunales, a juzgar por los gritos de su llanto, y tan pequeñita que probablemente cabria en una caja de zapatos.

El nombre que se le dio a la pequeña fue el de Caddy Penélope Ghali Fiammatta Mah-Sey, o solo Caddy, como prefería ser llamada por razones que aclararé más adelante.

A diferencia de Young, la pequeña no era hija de un Capitán de la Guardia, al contrario, su padre era un pirata. Era la primera niña que llegaba a la familia, además de ella, sus padres habían tenido seis hijos  y la llegada de la pequeña fue motivo de alegría para sus padres, aunque no tanto para sus hermanos.

Cuando la niña tenía cinco años y un hermano menor, su padre había ahorrado lo suficiente para construir La Fortaleza, que a partir de entonces fue el hogar de la numerosa familia Mah-Sey. Además se hizo de una nave submarina y se convirtió en uno de los primeros piratas submarinos que conocemos.

Sobra decir que la enemistad entre Caddy y Young estaba en la sangre, pues el Capitán Mah-Sey y el Capitán Sparks eran enemigos a muerte, aunque se guardaban gran respeto mutuo.

-Si eran enemigos, ¿Por qué se tenían respeto?

La pregunta de Kyra me deja en blanco. Es difícil explicar la diferencia entre el respeto y las relaciones de amistad, porque normalmente uno creería que ambas van de la mano, pero no es así.

El respeto es el sentimiento que te hace reconocer la grandeza de las personas, sus virtudes sin importar si es alguien malo o bueno, o si te agrada o no.

El Capitán Sparks admiraba el valor de Mah-Sey, el amor al legado que su padre le había dejado como pirata, la autoridad con la que comandaba a sus hombres y la astucia con la que lograba sus hazañas.

El Capitán Mah-Sey admiraba la templanza y perseverancia con la que Sparks siempre trataba de atraparlo. Nunca se daba por vencido al tratar de atrapar a algún pirata y no lo haría con Mah-Sey. También admiraba su inteligencia para adivinar las acciones que los infractores de la ley cometerían y siempre estaba un paso delante de todos ellos; exceptuando al Capitán Mah-Sey claro está.

Mientras Mah-Sey y Sparks jugaban a policías y ladrones a lo largo de los mares de  Kil, Young crecía siendo educado para ser soldado de la guardia real y los 10 hermanos Mah-Sey (que con el tiempo se convirtieron en 13), se entrenaban sin cansancio para continuar la tradición familiar.

-¿Cómo los conociste, Ellioth?- pregunta Kyra, que ahora se ha sentado al revés, con los pies en el respaldo y la cabeza colgando sobre el suelo.

El silbato anunciando que el almuerzo está a punto de ser servido en el carro comedor acaba de sonar.

-Vamos a comer algo. Te contaré mientras almorzamos.
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Re: Seas & Skies: El beso de Nereida

Mensaje por Hap Lapworth ♥ el Lun Nov 11, 2013 4:25 pm

Estaba apunto de irte a buscar mami ele! 
Graacias por el cap *____*

Tenemos que hablar! Smile menteperversa tiene una idea!









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Re: Seas & Skies: El beso de Nereida

Mensaje por ArgosFuentes el Mar Nov 12, 2013 3:44 am

menos mal que subiste capi porque estaba empezando a preocuparme  . Gracias por el capi Eli me encanta esta historia adoro tu forma de escribir
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CAPÍTULO 3: Un hueso duro de roer

Mensaje por Elena-GC el Jue Nov 28, 2013 8:11 pm

CAPÍTULO 3: Un hueso duro de roer

Cuando pienso en cómo conocí a Caddy no puedo evitar sonreír… y a la vez sentirme miserable.

Conocí a Caddy desde el instante en que nació. Yo soy apenas seis meses mayor que ella y su madre de nombre Breez, y mi padre estudiaron medicina juntos en Gedea. Su madre era enfermera y mi padre doctor. Nuestros padres eran grandes amigos y mi padre era el único doctor a quien Breez confiaba la salud de sus hijos, no solo por la confianza, sino también por la confidencia de guardar en secreto la ubicación de La Fortaleza.

Mi padre atendió todos los partos de Breez y cuando ella estaba a unas semanas de dar a luz a Caddy, mi padre la visitó y mi madre y yo lo acompañamos. Yo era un bebe muy dormilón y Breez había sugerido que durmiera en la habitación que habían dispuesto para Caddy. Cuando ella nació, no podía dejar de llorar. Gritaba y chillaba de manera lastimosa y con una potencia que podría igualar al silbato de la locomotora. Cuando  la colocaron en la cuna (en la que yo estaba durmiendo) aún no dejaba de llorar y me despertó. Mi padre dice que esperaba que yo rompiera en llanto también, pero que en lugar de eso, miré hacia Caddy y tomé su mano. Dejó de llorar de inmediato y cada vez que Caddy lloraba, la colocaban junto a mí y regresaba a la calma. Desde entonces fuimos amigos y aunque no nos veíamos en largas temporadas, éramos inseparables. Ella me escribía cada semana y su padre llevaba las cartas a tierra y después regresaba por las cartas que le contestaba.

Después de la muerte de mi madre, acompañé a mi padre a todos sus viajes y en ocasiones, cuando no podía acompañarlo, me llevaba a casa de los Mah-Sey y allí me quedaba un mes o dos mientras mi padre viajaba… Lo mejor de quedarme con los Mah-Sey era estar con Caddy. En tierra yo nunca salía. Siempre estaba estudiando bajo la celadora mirada de mis tutores. No tenía amigos ni familiares con quienes jugar y aun cuando mi padre me dedicaba tiempo, siempre éramos solo nosotros dos y mi padre no es tan divertido.

En cambio, ir a visitar a los Mah-Sey era una gran alegría para mí. Su madre era amable y amorosa y su padre era fabuloso contando las historias de sus asaltos. Hasta los hermanos de Caddy llegaban a ser entretenidos.

La fortaleza estaba cerca de una isla y en los días soleados, salíamos a superficie y nadábamos hasta la playa. Pasábamos el día explorando la isla y juntando caracolas, o montábamos una pequeña lancha y pescábamos. En más de una ocasión terminábamos rojos y con quemaduras de sol que duraban meses. Yo siempre quise un hermano y Caddy era el mejor hermano que podía desear. Porque por muchos años, pensé que Caddy era niño.

-¿Por qué?- Considero la pregunta de Kyra bastante justa, aunque en realidad cualquier persona que hubiera estado en mi lugar, habría confundido a Caddy con un niño.

Siendo la única mujer, además de su madre, Caddy tuvo que aprender a defenderse rápido si no quería que sus hermanos la dominaran. Siempre usaba su cabello lo más corto que su madre le permitía, para evitar  que sus hermanos lo jalaran; aprendió a dar golpes bajos y a esconderse en los lugares a los que sus hermanos no tenían acceso fácilmente. Con el tiempo aprendió otros trucos y mañas que le fueron muy útiles para defenderse, y no es que todo el tiempo fueran malos con ella, pero siempre era mejor estar preparada. Era todo un marimacho.

Caddy tenía una afición un tanto peculiar para una niña y gracias a la cual ella y yo éramos inseparables cuando la visitaba. A ella le encantaba leer libros de ingeniería y mecánica. Su afición comenzó cuando estaban construyendo La Fortaleza. Ella tenía cinco años y era una consentida. Su padre la llevaba a todos lados y el sitio de construcción de La Fortaleza no era la excepción. Ella gustaba de pasar el tiempo mirando la maquinaria, los engranes, las herramientas, las chispas que salían de la soldadora… Se le podía ver curiosa levantando tornillos, empaques, rondanas, resortes y preguntar “¿Qué es esto?, ¿Para qué sirve aquello? ¿Esta pieza es importante? ¿Puedo quedarme con esto?”. Y su padre la consentía en toda su curiosidad.

Cuando La Fortaleza estuvo terminada, ella misma se había procurado un espacio escondido en lo más oculto del lugar; un escondite de difícil acceso si no se conocían bien los laberinticos escondrijos ocultos entre la maquinaria, la cual Caddy conocía bastante bien. Era un lugar no muy grande, de unos tres por dos cuerpos; ella había acarreado hasta ese lugar sus libros de ingeniería y cuando tuvo más edad, se las ingenió para acondicionarlo para la construcción de varios curiosos inventos, muchos de los cuales nos salvaron el pellejo más de una vez.

-Ellioth…- me vuelve a interrumpir Kyra- ¿Cómo les salvó el pellejo?, ¿Y que es pellejo?

¿Les ha pasado alguna vez que han escuchado una frase o un dicho y después la repiten una y otra vez hasta que pierde el sentido y la usan sin pensar en su significado?

Bueno, eso me pasa ahora mismo con la frase “Salvar el pellejo”. Si analizamos la frase, se refiere a salvar nuestra piel. Pellejo es una forma despectiva de decir piel. ¿Por qué razón deberíamos salvar nuestra piel? Aun cuando muriésemos, ¿a quién le interesaría quitarnos la piel? Y si tuviéramos que salvar nuestra piel, ¿Por qué no mejor salvar nuestras vidas? Además, las situaciones de las que los inventos de Caddy nos salvaron no implicaban perder nuestras vidas. Solamente escapar de los abusivos hermanos mayores de mi amiga.

Recuerdo una ocasión en que molesté demasiado a Fekki. No recuerdo exactamente cómo; pero lo que si recuerdo es que estaba corriendo por los pasillos de la fortaleza más rápido de lo que nunca había corrido en mi vida.

Al final del pasillo por el que estaba corriendo, había una puerta y pensé que podría escapar por allí, pero al llegar, la puerta estaba cerrada con llave.

-Es el armario de armamento, pequeño “Lilli” - Los hermanos de Caddy me llamaban “Lilli”.

Cerré los ojos preparándome para recibir el primer golpe, pero en vez de eso, algo me salpicó los lentes.

-¡Atrás, bestias!- dijo arriba de mi cabeza una voz que parecía ahogada.

Caddy estaba colgando de los tubos del techo; tenía un arma extraña con un tubo largo y una bolsa y tenía la cara cubierta con una máscara de metal con un tubo y unos googles oscuros. Mientras la miraba, me di cuenta que el pasillo había sido invadido por un olor nauseabundo. Caddy jaló el gatillo de su extraña arma y salieron disparadas tres bolas blancas que se estrellaron en sus hermanos.

-¡Qué asco!- dijo Abdiel -¿Qué es esto, pequeña mocosa?

-Son huevos podridos que he recolectado de la cocina durante todo el año.- dijo mientras volvía  a disparar- Ellioth, ¿Qué esperas? Sube.

Tomé la mano que me extendía Caddy y subí. Los otros muchachos estaban muy ocupados limpiando restos de huevos podridos de sus caras como para atraparme.

-¡Pequeña mocosa! ¡Ya verás cómo…

-¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh!- Caddy soltó un agudo grito mientras terminaba de vaciar sus municiones sobre sus hermanos.

Cuando escuchamos pasos acercarse, Caddy y yo nos escondimos entre los tubos. El Capitán Mah-Sey encontró a sus hijos batidos en huevo y obviamente pensó que ellos habían sido los irresponsables que habían llenado el pasillo de huevo podrido y olor nauseabundo. No importó cuantas veces ellos dijeron que había sido Caddy, porque ella y yo ya habíamos escapado hacia su pequeña guarida.

********

Las carcajadas de Kyra me contagian y en poco tiempo un mesero debe venir a pedirnos que hagamos silencio. Mientras continuamos nuestro almuerzo en silencio pero con miradas de complicidad, se escucha un estruendo y el tren se detiene en seco y apenas logro sujetar a Kyra para que no caiga al suelo.

Cuando alguien ha estado en tantas situaciones incomodas y peligrosas como yo lo he estado; ante cualquier contratiempo se tiende a pensar en lo peor. Cuando el tren se detuvo en seco, tomé a Kyra sin pensarlo y corrí hasta encontrar a un guardia.

-¿Qué sucede, Oficial?, ¿Por qué nos hemos detenido?

El oficial me mira con cara de aburrimiento y me dice:

-Un neúm bastante viejo decidió que las vías del tren son un buen lugar para morir. Desgraciadamente, nuestro maquinista no lo vio a tiempo y tres ruedas de la locomotora se han salido de su lugar.

Bajo a Kyra sintiéndome estúpido. Kyra aún está masticando el último bocado de carne que tomó.

-¿Sabe cuánto tiempo tardarán en reparar el desperfecto?

-Bueno. Algunos hombres han regresado a pie a la estación. Cuando lleguen buscaran a los ingenieros y las refacciones necesarias. Eso les tomará un día aproximadamente, y  medio día de ida, y otro medio día de vuelta…. Y si le aumentamos otro día para repararlo… aproximadamente en cinco días estaremos listos para movernos.

-¿No querrá usted decir tres?

-Démosle a los hombres unos días de margen, señor.

-Papá... necesito agua…- Kyra me jala la manga del saco. No puede pasar el bocado y corro al carro comedor con ella.

Mientras Kyra termina su almuerzo, pienso en un  plan. Cuando compré los boletos, planeé un viaje de diez horas y ahora estaremos varados aquí tres días como mínimo.

Quizá viajar en farfanes no era tan mala idea después de todo.

-¿Has terminado tu almuerzo? – le pregunto a Kyra. Ella asiente mientras termina su vaso de jugo – Vamos, que ya es hora de tu lección.

Siempre he dedicado alguna hora del día a educar secularmente a Kyra, pero esta vez es más como un pretexto para que mientras ella esté ocupada y callada, yo pueda pensar en cómo llegar a Gedea a tiempo.

-¿Y la historia, papá?

-Te contaré lo que sigue antes de dormir. Lo prometo.

Mientras Kyra está ocupada contando cuantos dedos de la mano le faltan para completar una difícil división, yo salgo a hablar con algunos pasajeros.

Puedo ver una pequeña muchedumbre afuera del tren, tratando de tomar aire fresco. Es el tercer mes del año, el más seco de todos.

Me quito la casaca y me subo las mangas. Al salir casi puedo sentir como los soles fríen mi piel. Me dirijo hacia la muchedumbre y trato de escuchar lo que dicen.

“El calor es insoportable”, “Dejé a mis hijos adentro para que se refresquen con la ventilación”, “yo tenía que llegar mañana”, “Mi mercancía se echará a perder si no llegamos”…

Nada de eso me ayuda en nada.

Regreso a nuestra cabina y encuentro a Kyra terminando su lección. Después de revisarla y corregirle los errores, la llevo a caminar.
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Re: Seas & Skies: El beso de Nereida

Mensaje por San Watermelon el Vie Nov 29, 2013 9:54 pm

Me Enctanta Ele.
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Capítulo IV: Un día caluroso y largo

Mensaje por Elena-GC el Vie Dic 13, 2013 3:45 pm


Creo que debo explicar la razón por la que voy a Gedea. Kyra ya ha cumplido ocho años y es necesario que sea presentada ante los profetas lo antes posible. Es parte de la tradición religiosa de Kil, presentar a los niños ante los profetas a esta edad. Claro, que yo hubiera podido presentarla ante los profetas que hay en nuestra pequeña ciudad, Matur, en Nephilia, pero mi familia tiene sus propias tradiciones, y cada niño de la familia Keylat, durante las últimas diez generaciones, ha sido presentado a los profetas en Gedea.

La razón por la cual me es tan urgente llegar a tiempo a Gedea, es porque obviamente no soy el único padre que lleva a su hija a presentarse. Y el templo de Gedea es terriblemente solicitado para esta ceremonia. He solicitado la fecha para la presentación de Kyra desde que ella tenía tres años y los profetas son muy estrictos en cuanto a la puntualidad. Si alguien no se presenta a tiempo, se le dará el lugar a alguien más y yo tendré que conformarme con presentar a Kyra ante el profeta en Matur y deshonraré el legado familiar de los Keylat.

Es peor de lo que suena.

Hace demasiado calor, así que Kyra abre su parasol. Pasamos junto a dos mujeres que siguen con la mirada a mi hija.

-Mira, que cosita tan tierna. Parece muñequita.

-¡Sí! Mira que cabello tan lindo tiene, y sus ojitos.

-Su piel es muy blanca, apostaría que su padre nunca la deja asolearse.

-Vale la pena, seguro será una señorita muy hermosa.

Kil tiene dos soles. Hace mucho más calor de lo que hace en otros planetas, la mayoría de la gente de las grandes ciudades tiene tez morena u oscura.

Recuerdo que Caddy siempre tuvo una piel tan o más blanca que la de Kyra, y es que nuca salía de La Fortaleza por largos periodos. Su piel se volvió algo morena cuando salió en busca de Young. Young siempre ha tenido una piel morena, color caramelo, y es alto, como todos los nefilios. A veces se golpeaba la frente en los dinteles de La Fortaleza. Caddy era pequeña, apenas dos brazos y menos de tres manos de estatura*, su cabello intensamente negro era rizado y caprichoso. Young tenía cabello castaño, lacio, pero algo rebelde.

Mientras caminamos hacia un pequeño campo, a unos veinte cuerpos del tren, me doy cuenta de que alguien nos sigue. Es un anciano que camina bastante rápido, a pesar de usar bastón.

-¡Joven, joven!- me llama, - su niña ha dejado caer esto –el hombre nos extiende unos guantes de encaje, pequeños, con borde perlado.

-Lo siento, señor, pero Kyra no tiene unos guantes como esos.- digo amablemente, rechazándolos.

Kyra es algo tímida y en cuanto ve que hablo con el hombre, se esconde detrás de mí, espiándolo de reojo.

-Por favor, estoy seguro que son de ella- insiste el hombre.

-Quizá sean de alguien más- comienzo a desconfiar cuando veo detenidamente los guantes. Están completamente limpios y prolijos, como si nunca se hubieran usado antes. El hombre se dirige a Kyra.

-Anda, pequeña, que seguro estos son tuyos, dile a tu padre- dice mientras extiende los guantes hacia ella.

Kyra esconde su cabeza detrás de mí. Tiene miedo.

-Disculpe, señor- vuelvo a decir- esos guantes no son de mi hija. Muchas gracias.

Cargo a Kyra y regreso a la cabina. A Kyra no le gustan los extraños. Es muy huraña en ese aspecto. Pasamos el resto de la tarde leyendo, hasta que nos llaman a cenar. Durante la cena puedo ver al mismo hombre al final del salon, cenando solo. Nos mira y esboza una sonrisa. Yo finjo ignorarlo y apresuro a Kyra a terminar su cena.

Kyra se pone el pijama mientras le preparo la cama, bueno, el sillón. No pensé que tendríamos que pasar la noche aquí, así que pedí una cabina sencilla. Pongo seguro a la puerta y Kyra me recuerda que debo continuar con la historia.

-¿Cómo se conocieron Caddy y Young, Ellioth?

Apago la luz y me siento en el sillón. Kyra apoya su cabeza en mi regazo y la cubro con mi casaca mientras trato de recordar la historia.

Cuando Caddy tenía 10 años, su padre  llevó a toda su familia a Faria para abastecerse de armas, alimentos, y otros suministros. El Capitán Mah-Sey llevó a sus tres hijos mayores y a algunos marinos con él para que le ayudasen a negociar; casi todos los otros marinos salieron a hacer sus propias diligencias al mercado de Faria y los otros 9 hermanos Mah-Sey se quedaron junto a su madre en la nave.

Aunque los hermanos nunca se aburrían en la nave cuando viajaban, la tentación de estar en tierra firme en una ciudad totalmente nueva y desconocida para ellos, era demasiado grande y los mayores no paraban de planear como salir a explorar.

-Si tanto quieren salir, vayan, pero regresen en dos horas.- anunció su madre  después de verlos caminar de un lado a otro como leones enjaulados - Y solo pueden ir Cox, Abdiel, Fekki y Caddy. Los demás aún son muy pequeños.

Después del grito de júbilo de los más grandes, mezclado con el suspiro de decepción de los más pequeños, se prepararon cuatro mochilas con comida y algo de dinero para los exploradores.

Cox, que tenía 16 años, tomó a Caddy de la mano cuidando de no soltarla ni un segundo mientras se dirigían al mercado de Faria. Después de un rato explorando los puestos y las tiendas, los hermanos ya se habían hecho de algunos tesoros, como un miralejos, un maletín con herramientas, algunas trampas para atrapar peces, una daga con empuñadura de marfil, guantes de piel para los cuatro, un broche de perlas para su madre y una mochila llena de golosinas para sus hermanos menores.

El mercado estaba ubicado junto a un canal que corría hacia el muelle y los hermanos decidieron comer en la orilla del canal y después seguirlo para regresar al muelle.

-Tomen veinte minutos para explorar por su cuenta y nos veremos en este mismo árbol para comer y luego nos iremos.- Dijo Cox con firmeza. – Caddy, Si te pierdes, pide ayuda a un Guardia Real, pero no le digas que tu apellido es Mah-Sey ni a que se dedica tu padre. ¿Entendido?

-Sí, Cox, no lo voy a olvidar.

Caddy siguió a Cox unos minutos hasta que vio a un hombre viejo con una caja de madera frente a él y un letrero que decía “Genet Rayado”. Caddy se acercó al hombre con curiosidad, nunca había visto un animal como ese, parecían pequeñas comadrejas con colas de gato y hocico de zorro.

-Solo me quedan dos.  

-¿Cuánto cuestan?

-Para ti, pequeña, te daré los dos por una luna.

¡Una luna! Eso era más que una ganga, era un regalo. Caddy tenía su bolsa llena de lunas  y soles, y sin pensarlo, sacó una luna y la puso en la mano del anciano.

El hombre tomó una caja más pequeña donde puso a los dos genets y la entregó a Caddy. Le dijo a la niña que debía alimentar a los genets con pescado seco y se fue.

Caddy siguió explorando el mercado atenta de ver una pescadería donde poder comprar el alimento para sus nuevas mascotas, aunque lo que no sabía era que dos chicos estaban viéndola con atención.

-¡Genets! –Dijo uno de los chicos al otro- Y no son genets cualquiera, son genets rayados.

-¿Qué tiene que ver eso?

-Que los genets normalmente son pintos. Una bufanda y unos guantes de genet rayado pueden valer hasta veinte soles.

-Y esa niña tiene lo suficiente como para hacer dos juegos…

-Y ella está sola. No será difícil.

Cuando Caddy estaba saliendo de una pescadería, los chicos la empujaron,  tomaron la caja con los animales y se echaron a correr hacia el canal.

-¡Mis genets! ¡Vuelvan acá! - Caddy salió disparada gritando, alertando a medio mercado de los ladrones.

A orillas del mercado, cerca del canal, un joven estudiante de la Guardia Real estaba comprando unas botas cuando vio a los muchachos correr hacia el canal, seguidos de una niña que les reclamaba un robo. El muchacho dejó sus compras y corrió detrás de los niños.

-¡Alto!- gritaba el joven cadete.

Los niños llegaron al puente del canal seguros de que lograrían llegar al bosque, pero el joven guardia les pisaba los talones. El chico que llevaba la caja tropezó y la caja quedó a la orilla del puente, justo a punto de caer.

-¡Déjala, corre! – gritó el ladrón más grande al otro.

Los chicos alcanzaron el bosque mientras Caddy corría a tomar la caja, pero justo cuando la alcazaba, los animales se movieron dentro de ella y la caja cayó al agua.

El joven guardia observó los ojos enrojecidos de la niña mientras veía la caja alejarse en el agua, se acercó a ella para consolarla pero ella saltó a la orilla del canal.

-¡Espera!, ¿Qué haces?- trató de detenerla el guardia.

-¡Mira!- Caddy señaló hacia el agua.

La caja se había atorado entre dos piedras que sobresalían de la superficie del agua, tal vez soportaría suficiente tiempo como para recuperarla.

-¡Si vas a ayudarme corre! –dijo la niña

-Pero…

-¡Se van a ahogar si no hacemos algo!

El muchacho sacudió la cabeza con la idea de alejarse pero en vez de eso, saltó a la orilla del canal y corrió hacia un tronco abandonado.

-Usaré este tronco como puente. –Dijo el muchacho arrastrándolo hacia el canal - Pondré un extremo en esas rocas y necesito que empujes este  contra esta otra roca, lo más fuerte que puedas.

-Está bien.

La niña se hincó frente al tronco empujándolo con todas sus fuerzas, mientras el guardia hacía equilibrio para no caer al agua.

-No te vayas a caer…

-Eso estoy tratando. Sostenla un poco más… ya casi llego…

El guardia tomó la caja y regresó con cuidado, pero a unos pasos de tierra firme, escuchó un crujido bajo sus pies y antes de que pudiera advertirlo, cayó al agua arrojando la caja por los aires.

Momentos después, el joven guardia se quitaba las botas y escurría el agua dentro de ellas sentado a la orilla del canal. Por fortuna Caddy había logrado atrapar la caja antes de que cayera al suelo.

-Gracias por salvar a mis mascotas.

-Ah… olvídalo.- dijo resignado- Es mi trabajo. ¿Cuál es tu nombre, niña?

-Me llamo Caddy. ¿Y tú?

-Young. Young Sparks. Debo irme ¿puedes ir a casa sola?

-Sí. Muchas gracias otra vez.

-Adiós- dijo Young mientras caminaba de vuelta al mercado.

-¡Espera! –Caddy detuvo al guardia –Ten. Uno para ti y uno para mí – dijo Caddy extendiéndole uno de los animales.

-¿Estás segura?

-Sí. Llévatelo.

-Gracias. Lo voy a cuidar bien. Ve a casa con cuidado.

La madre de Caddy puso el grito en el cielo cuando vio a la nueva mascota de su hija, pero su padre se encariñó rápidamente con ella; de hecho la llamó “Colmillos”  y la entrenó para ayudarle en sus pillajes.
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Capítulo 5:El hada sobre tu hombro

Mensaje por Elena-GC el Lun Ene 13, 2014 4:39 pm

Cuando era pequeño, Breez nos contó una historia a Caddy y a mí, sobre el hada sobre el hombro de los niños. Todos los niños nacen con un hada en su hombro derecho, es invisible y pequeña, nadie la nota y muchos creen que no existe.

El hada crece con nosotros. Cuando nacemos, es pequeña y apenas puede moverse, pero aprende rápido del entorno. Conforme crecemos, el hada aprende a cuidarnos y a discernir entre lo bueno y lo malo y nos los susurra cuando debemos tomar una decisión. El hada es un regalo de los Destinos, nos susurra al oído lo que es correcto de hacer y aleja a los peligros, nos consuela cuando tenemos pesar y nos conforta cuando tenemos miedo; pero el hada es muy asustadiza y celosa. Cuando un niño es presentado ante los Profetas, El hada se convierte en un hada adulta y entonces no solo nos susurra las cosas buenas, si no también, nos aconseja y nos ayuda a comunicarnos con los Destinos; es el medio por el cual los destinos hablan a nuestra mente y nuestro corazón. Nos hacen saber que ellos están cerca cuidándonos.

Si uno no hace caso de los consejos del hada, se molesta y deja de hablarnos y de protegernos. Muchos adultos ya no tienen el hada sobre su hombro y otros aún la conservan. Aquellos que conservan el hada sobre sus hombros hasta el momento de su muerte, son los más afortunados, pues se dice que los Destinos tienen un lugar especial reservado para ellos después de esta vida.

No me di cuenta cuándo me quedé dormido y gracias a que tengo un sueño muy pesado, apenas hice caso a Kyra cuando me dijo que necesitaba ir al servicio. Creo que gruñí o algo parecido y ella lo interpretó como un “Si”.

Salgo al pasillo mientras me pongo la casaca. Me encuentro con las dos mismas mujeres que hablaban de Kyra ayer, me miran y murmuran algo. Alcanzo a entender que mi cabello es un desastre. Llego a los servicios y pido a una mujer que averigüe si mi hija está dentro. La mujer responde negativamente, pero me dice que la vio en la terraza del tren. Le agradezco y me dirijo hacia donde ella me dijo.

Llego a la terraza y miro en todas direcciones. Hay mucha gente para ser tan temprano. Finalmente la veo en una esquina alejada.

-Kyra, ¿qué haces aquí, hija? -Kyra permanece inmóvil y sin responderme- Kyra, ¿me oíste?

-Papá…-me llama con voz temblorosa, mira hacia la derecha y allí está el mismo anciano de ayer mirándola fijamente, corre a abrazarme y puedo sentir que está temblando.

Miro al hombre enojado mientras me dirijo a Kyra, la cargo y la llevo dentro mientras el anciano me mira incrédulo, mientras camino me doy cuenta de que tiene un polvo brillante en su hombro derecho.

Sé que Kyra debió estar asustada porque no ha parado de llorar. La siento en el sillón de la cabina y seco sus lágrimas.

-¿Qué sucede, Kyra?, ¿ese hombre te hizo algo? – estoy bastante preocupado.

Kyra se limita a mover la cabeza negativamente.

-Me duele mucho la cabeza, Ellioth.

-¿Segura que es solo eso?

Kyra asiente, aunque yo no estoy muy contento con esa respuesta. Algo sucedió. Algo pasó para que mi hija este tan alterada. Sin dejar de abrazarla, toco la campanilla junto al sillón y en segundos aparece una joven en la puerta.

-¿Llamó, señor? –dice amablemente.

-Sí, gracias. Señorita, mi hija no se siente bien, ¿podría traernos el almuerzo a la cabina?

-Sí, señor. ¿Algo en especial?

-No. Un almuerzo normal estará bien. Y también un té para migraña.

-¿Necesita que llamé al doctor del tren?

-No. Es todo. Pero si pudiera conseguirme información sobre cuando quedará reparado el tren, se lo agradecería mucho.

-Veré que puedo hacer. Con su permiso.- con una ligera reverencia, la mucama se despide y sale a cumplir mi encargo.

Mientras Kyra almuerza, he logrado terminar mi plan para llegar a tiempo a Gedea, con un día y medio de sobra. Espero que todo salga bien, Aunque ya no podremos ir a visitar la Gran Biblioteca de Faria, ni la Academia de Ciencias de Niné.

La mucama viene para retirar el servicio de comida y me informa que los ingenieros han llegado a Matur y están en camino a reparar el tren.

Fuera de los acontecimientos desagradables de la mañana, nuestro día transcurre monótono y tranquilo. Enseño a Kyra su lección del día, la llevo a caminar, le muestro la locomotora del tren y trato explicarle cómo funciona.

No me separo de ella ni el más mínimo instante. Gracias a la intervención de los Destinos, el anciano no se ha vuelto a aparecer en nuestro camino y eso me alegra.

Durante la cena, el guardia principal de tren nos informa que los ingenieros llegarán durante la madrugada y que trabajarán toda la noche para poder reparar el tren lo antes posible, tentativamente, el tren estará listo antes del mediodía.

Antes de dormir, consigo que la mucama lleve a Kyra al servicio para asearse, advirtiéndole que no la pierda de vista ni un segundo. Mientras preparo el sillón para dormir, miro por la ventana y me distraigo viendo la luna. Es la primera vez que tengo tiempo de pensar en Caddy desde hace mucho tiempo.

La extraño.

Pensar que fue bajo esa misma luna cuando le declaré mi amor y ella me correspondió con un beso; y que tiempo después bajo esa misma luna  fue que ella me gritó encolerizada su odio hacia mí, con toda razón y justificación. Lo único que me previno de perder mi cordura esa  noche fue Kyra. El saber que Kyra dependía de mí, de que yo la cuidara y la educara, puso un escudo en mi mente que me salvó de la locura. Sin Kyra mi vida no tendría sentido.

Sin embargo, los ojos purpura de Caddy me han vuelto tan fuertemente en estos momentos, que espero que la mucama tarde más de lo esperado aseando a Kyra, para poder llorar en paz.

Ella nunca fue especialmente bonita. Su cabello era un desastre de rizos rebeldes y caprichosos, su nariz era un poco más grande de lo normal, era de muy corta estatura y de manos maltratadas por el trabajo constante en su taller. Además tenía la mala costumbre de morderse las uñas cuando estaba nerviosa y eso era casi continuamente. Su ropa siempre estaba llena de manchas de aceite y ¡qué decir de su carácter! Lidiar continuamente con la idea de ser la única mujer de una familia de trece hermanos, la había orillado a tener una personalidad fuerte y volátil. Tenía una voz fuerte y no le daba miedo demostrar quien mandaba en ese lugar, además era la mujer menos femenina que yo había conocido.

Cualquiera pensaría que ella estaba loca, y que alguien de buena cuna, como yo jamás vería nada en ella… pero se equivocan. Yo la miraba.

Miraba su hermoso cabello flotando en el agua cuando íbamos a nadar, haciendo caracolas y remolinos que hacían cosquillas cuando nadaba muy cerca de mí. Miraba sus manos llenas de trabajo duro y esfuerzo, su carácter fuerte e inteligente, de sangre caliente y mente fría, su voz a través de los pasillos de La Fortaleza asegurándome que nunca estaba muy lejos de mí si había problemas. Su personalidad comprensiva conmigo, que me permitía mostrarme tal cual era.

Pero sobre todo, miraba sus enormes y hermosos ojos purpura, que se tornaban iridiscentes bajo la luz de la luna.

Saco de mi casaca un pañuelo que envuelve el tesoro más preciado que tengo. Uno de los inventos de Caddy. Ella lo hizo para mí y me lo regaló cuando le dije que comenzaría mis estudios de Alquimia en Gedea y que no volvería en tres años.

Esa noche… ¡Cómo recuerdo esa noche! Habíamos pasado todo el día en la isla cercana a La Fortaleza y cerca de la media noche decidimos que era momento de volver.

-Espera, Ellioth. –Me detuvo antes de entrar al mar -  Tengo… algo que quizá te sea útil. Es… algo que yo hice, así que por favor no te burles.

Miré como Kyra sacaba de su bolsa -esa bolsa de piel que siempre tenía colgando en el cinturón- un pañuelo.

-Es un bolígrafo. Pero no es un bolígrafo cualquiera.

-Viniendo de ti, no lo dudo – dije sonriente - ¿Qué hiciste para que este bolígrafo fuera especial?

Kyra tomó el bolígrafo y me miró muy seria:

-Es un bolígrafo mágico.

-¿Mágico?

-Sí. Mira, si giras esto… la plumilla se esconde, y si giras aquí… ¡Una navaja! Ahora, giramos de nuevo para esconder la navaja y giras aquí y… ¡Una pequeña lupa!... ahora, quita la tapa y presiona aquí… ¡Una lamparita! Y finalmente… si quitas este pequeño tapón…

-¡Oh, cielos! ¡Puedes esconder pequeños pergaminos aquí!

-No lo uses para hacer trampa en tus exámenes.

-No prometo nada… gracias, Caddy.

En ese preciso momento, mi estómago estaba hecho un nudo y sabía que si no decía lo que sentía en ese momento, nunca lo iba a decir.

-Caddy…- ella me miró – Te voy a extrañar mucho. No sé si podré aguantar tres años sin verte.

-¡Vamos! Seguro será más fácil que aguantar un mes en mi compañía.- dijo mientras reía. Esa risa… ¡esa hermosa y estridente risa!

-No… no es eso. Caddy… en realidad yo… –me di cuenta de que no iba a ser tan fácil cómo esperaba, pero ya no había marcha atrás, cerré mis ojos y lo dije lo más rápidamente posible – Te amo, Caddy - por fin había dicho lo que sentía, pero me sentía estúpido, así que traté de explicarme lo más rápidamente posible – Te amo y te he amado hace mucho tiempo, y cuando estoy lejos de ti, solo puedo pensar en esto. En estar juntos, como ahora, por el resto de mi vida, porque…

Sus labios sobre los míos me quitaron el aliento y las palabras. Primero fue un roce suave, podía sentir su aliento cálido, la sentía temblar, como si dudara en terminar; luego como si no supiera como hacerlo, -¡Por los Destinos!, Claro que no sabía cómo hacerlo porque era la primera vez que lo hacía- ella prensó su boca contra la mía mientras acariciaba mi cuello…

Fue un beso seco, corto y lleno de dudas y miedo. El miedo de una jovencita a ser víctima de una broma cruel, pero con la suficiente decisión de una mujer que estaba dispuesta a correr el riesgo de equivocarse con tal de despejar sus dudas.

Se separó violentamente de mí, apenada y se rehusó a hablarme o mirarme a los ojos por más que le rogaba. Su cara estaba totalmente roja. Eso me hacía sentirme más enamorado de ella. Tomé su cara entre mis manos, la obligué a mírame y le sonreí… después la besé.

-Caddy, de verdad, te amo… y prometo que si así lo quieres, te esperaré, de verdad, lo prometo.

Ella no dijo nada. Solo me abrazó fuertemente y se echó a llorar. Nunca la había visto llorar antes.

Me he recriminado una y mil veces por no poder cumplir la promesa que le hice. Ella tiene toda la razón en odiarme. Soy un miserable. Quito el guante de mi mano derecha, observo todas las pequeñas cicatrices en el dedo meñique, son tantas que no se ve piel sana en ningún lado. Saco la navajita del bolígrafo y hago un corte más.
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Capítulo VI: Charla con un extraño

Mensaje por Elena-GC el Miér Ene 29, 2014 4:20 pm

Para cuando la mucama regresa con Kyra, yo ya he curado y vendado mi herida y la he ocultado con mi guante y también he tenido tiempo de secar mis lágrimas y preparar el sillón para que Kyra duerma.

-¿Continuarás con la historia, verdad?

En este preciso momento lo que menos quiero es acordarme de Caddy, así que ya he planeado contarle una historia diferente esta noche. Quizá mañana me sienta con mejor ánimo de seguir contándole la historia de Caddy y Young.

-Bueno, Kyra, ¿sabes? Creo que hemos pasado mucho tiempo con esa historia y debería estar preparándote para ser presentada ante los Profetas.

-¿Entonces no habrá historia hoy?

Kyra me mira con tristeza, pero realmente en estos momentos no tengo ganas de dejarla ganar.

-No.-Digo secamente mientras tomo un libro de la mesilla.- Prometo que no lo haré aburrido.

-Está bien.-dice Kyra resignada- Pero mañana quiero que me sigas contando sobre Caddy y Young.

Kyra se sienta y me mira con aburrimiento mientras le explico cómo pararse, como caminar, como hablar,  y que ademanes durante la presentación. Hago que se ponga de pie y practique durante un rato, pero es evidente que esta aburrida. Las luces del pasillo se apagan y es hora de dormir. Kyra se acuesta recargando su cabeza en mi regazo y parece tan pacifica que me intriga lo sucedido en la mañana en la terraza del tren. Le doy un beso en la frente y ella susurra “Te quiero, Ellioth”.

Nunca me casaré ni tendré hijos propios, pero no importa, porque Kyra  es mi mundo en estos momentos.

Kyra no tarda en dormirse, pero yo tengo insomnio. Al poco rato escucho voces afuera del tren y me doy cuenta de que los ingenieros han llegado para reparar la locomotora. Por el escándalo que oigo, parece que trabajarán toda la noche.

Giro mi cuello y lo siento tronar. Dormir sentado los últimos días no me ha hecho mucho bien. No se cómo Kyra duerme con tanta facilidad. Breez diría que eso es a lo que ella llama “Conciencia limpia”. Río al pensar en ello y aquí voy de nuevo, recordando lo que no quería recordar. Supongo que es inevitable evitar pensar en cosas tan arraigadas a la memoria.

Es increíble lo bien que se arraigan algunos recuerdos irrelevantes a nuestras memorias, mientras que lo que deberíamos realmente recordar y atesorar, se desvanece a los pocos días. Hay veces que me pongo a pensar en las lecciones de mis tutores de cuando era niño, y las tengo grabadas como si fuera en piedra, con puntuaciones, paréntesis y tecnicismos; pero las cosas que realmente me gustaría recordar, los momentos que pasaba en compañía de Caddy, a veces se me van entre los dedos cuando intento recordarlas, percibiendo vagamente los aromas, las sensaciones y los sonidos que me rodeaban; y me doy cuenta tristemente de lo fácil que es olvidar solo lo que uno desea recordar.

El ruido de los hombres trabajando me mantiene despierto y miro por la ventana como las estrellas van apareciendo y desapareciendo conforme las horas pasan. Decido que no puedo pasar la noche entera en vela teniendo tantas cosas por hacer al día siguiente y trato de dormir, aunque en realidad lo único que puedo hacer es cerrar los ojos y descansar de mis pensamientos. Después de un par de horas sigo totalmente consciente. Mentalmente me pongo a hacer una lista de todas las cosas por hacer en Faria y todos los lugares que quiero mostrarle a Kyra y…

Creo que dormí al menos dos horas, pero para mí en estos momentos es suficiente. Después de todo en unos días estaremos de vuelta en Matur y dormiré durante tres días de ser necesario. Kyra sigue dormida y creo que yo puedo hacer lo mismo unos minutos más. Cierro los ojos nuevamente y tocan a la puerta de la cabina.

-Buen día, Señor Keylat.- dice amablemente la mucama de ayer- El jefe de seguridad del tren dice que en dos horas estaremos nuevamente en marcha. El desayuno será servido en media hora.

-Muchas gracias, señorita.

Cierro la puerta y me froto la cara con pereza. Necesito rasurarme.

-Kyra, Kyra, despierta, muñeca.

Kyra está demasiado dormida aún. Me tomará toda  la vida despertarla. Sigo llamándola mientras saco mi navaja y una toalla para rasurarme. Espejo… ¿Dónde puse el espejo? Creo que lo he olvidado. Tendré que ir a los servicios a rasurarme. No creo que Kyra despierte en un buen rato. Cuando regrese seguramente estará empezando a desperezarse.

Ni bien empiezo a rasurarme, volteo violentamente, porque creí ver en  el reflejo del espejo a Kyra detrás de mí. No hay nada. Nada a excepción de una creciente sensación de ardor en mi mejilla derecha. Demasiada sangre para ser un corte pequeño. Con cuidado termino de asearme y regreso a la cabina. La puerta está abierta, pero Kyra ya está despierta. A Kyra no le gusta estar sola en lugares cerrados; debió abrir la puerta cuando despertó y vio que yo no estaba. Le pregunto cómo durmió mientras me pongo una casaca limpia y guardo mi navaja y la toalla. Tomo un pañuelo y lo mojo con el agua de la jarra de la mesilla. Sacó un vestido limpio y la apresuro a vestirse.

Kyra no ha hablado mucho durante el desayuno. Trato de animarla diciéndole que hoy mismo llegaremos a Faria y estaremos en Gedea justo a tiempo para la cita con los profetas. Aunque sonríe, no parece entusiasmada.

De regreso a la cabina comienzo a ordenar nuestras pertenencias. Cuento las maletas y reviso que todos nuestros objetos de valor estén en su lugar. Kyra se ha entretenido leyendo un libro, pero no ha cambiado la página en media hora. Cuando termino de preparar nuestras cosas me doy cuenta de que hay una pequeña caja sobre la mesilla. No la reconozco.

-¿Y esta caja?- pregunto para mí mismo.

Kyra me mira de reojo y después mira por la ventana.

En la caja hay una leyenda escrita a mano:

“VEJJUT BOYKA ZAH”

Está escrito en lenguaje antiguo, pero no sé exactamente cuál sea. Esta vacía. Debe ser que a las personas que ocuparon esta cabina antes que nosotros la olvidaron. Sí, creo recordar que había una caja aquí cuando llegamos, junto a la jarra y la lámpara.

Al fin llegamos a Faria y espero a que el tren se vacíe para poder bajar. Un par de guardias nos ayudan a bajar nuestras maletas mientras caminamos por el pasillo rumbo a la salida del vagón.

Mientras esperamos un transporte que nos lleve al muelle, miro a poca distancia al anciano del tren. Está mirando a Kyra y yo la cargo para recordarle al hombre que mi hija no está sola. Lo miro fijamente y él se limita a asentir.

Por fin llega nuestro transporte y mientras subimos, escucho al anciano decir:

-Que tengan buen viaje, Señor. Eti boyka piip, leevash.

Ignoro su saludo y volteo hacia otro lado.

Llegamos a los puertos justo a tiempo para tomar el siguiente viaje a Gedea, una hora antes de lo que tenía planeado. Kyra parece más animada que esta mañana el trayecto, corre de un lado a otro en la cubierta. Me pregunta los nombres de los peces que ve y para qué sirven las maquinas que se utilizan en la nave.

Por mi parte siento que me han quitado un peso de encima ahora que estamos a poco tiempo de llegar a Gedea.

-Buen día, caballero.- Un marino me extiende su gruesa y descuidada mano mientras sonríe dejando ver dos dientes de oro.

-Buen día, señor. ¿Buen día para navegar?

El hombre escupe hacia el mar y con la voz al cuello grita:

-¡Esplendido! No hay mejor día para navegar que un día de dos soles. Por cierto, ustedes no son de Faria, ¿cierto? Lo adivino por sus ropas.

-No.  Somos de Matur, en Nephilia.

-¡Nephilia! Igual que Sparks.

-¿Sparks?-pregunta Kyra- ¿Cómo Young Sparks?

-¡Ah!- exclama el marino- ¡El gran Capitán Young Sparks! ¡La pequeñita sabe de él!

-Mi papá me cuenta historias sobre él y sobre…

-Nada, nada, nada... –El hombre interrumpe a Kyra-  Seguramente un hombre de letras y bibliotecas como usted solo sabe lo que escuchó de otros, pero si quiere saber la verdad de las cosas, ¡pregúnteme a mí –dice mientras ríe a todo pulmón- Sé muchas historias de él.

-¿Y cómo es que sabe tanto?- pregunto.

-Sparks fue mi compañero en la academia y después, tuve el honor de pertenecer a la cuadrilla que él dirigía. Cuando el Circulo Interno lo acusó de traición, abandoné la guardia y me uní a esta tripulación. No estoy dispuesto a trabajar para hombres que acusan injustamente a un hombre tan honorable como lo fue Sparks.

En muchas partes de Kil, sobre todo en los puertos, se conocen a medias historias del Clan Sparks, y siempre ha sido mi deleite escucharlas y secretamente es mi vicio burlarme de las incoherencias e inexactitudes que la gente cuenta con tanta seguridad y que no son más que mentiras mezcladas con verdad.

-¡Oh, por favor, cuénteme, buen hombre!- digo mientras trato de contener la risa.

-¡Ese ladino de Sparks! ¡Los destinos lo cuiden! Limpió de piratas las aguas de Kil, desde Faria hasta Mesán. Incluso logró capturar al famosísimo Raman Mah-Sey. Aunque el circulo interno, esos malditos. Después de que Sparks arriesgó el cuello viviendo con esos salvajes para ganarse su confianza y después capturarlos… esos desgraciados lo acusaron de traición ¡TRAICION! Ahora el pobre Sparks vive en el exilio. Nadie ha sabido de él. Dicen los malditos del Circulo Interno que se ha convertido en un pirata. ¡Pirata!… Sparks no podría, jamás ser como esos malditos piratas. Es culpa de esa mujer. ¡De esa maldita serpiente!

-¿Mujer? ¿De qué mujer habla usted?- En este punto se bien de quien habla, pero nunca antes había escuchado que hablaran de ella y jamás pensé que llegarían a llamarla de esa manera.

-¿De qué mujer? De la hija de Mah-Sey…

-¿Está hablando de Caddy?- pregunta Kyra.

-¡Ah! ¡Los Destinos censuren ese nombre para siempre! La vil serpiente fue la perdición de Sparks. Ella lo sedujo, lo engañó, lo llevó a su perdición…

Miro al hombre incrédulo, con asco. Él no la conoció, él no sabe la verdad, él no tiene derecho a hablar así de ella. Si no me alejo de él, haré algo de lo que me arrepentiré. Kyra me abraza y solloza. Tampoco le gusta que hablen así de ella.

-Disculpe, Señor. –Digo escondiendo mi rabia- El barco está por llegar a puerto. Que tenga buen día.

-Quizá nos encontremos cuando usted vuelva de Gedea… Quizá le siga contando más sobre Sparks…
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Capítulo VII: Nada más que la verdad

Mensaje por Elena-GC el Miér Feb 12, 2014 4:08 pm

Hola de nuevo, Skyers Very Happy

Skyers es un término que me pidieron usar para referirme a mis lectores. Un amigo de DeviantArt me pidió que usara un nombre para llamar a los fans de Seas & Skies. La cosa es que no se si en verdad tengo lo que se llama Fans XD.

No sé qué alcance tenga Seas & Skies, no sé qué tanto se lea ni que tanto sea conocido. En Fanfic.es es muy poco leído, mientras que en otros sitios de literatura y en el blog oficial tiene muy buena aceptación (aunque hay que afrontarlo, no es tan popular como otras historias).

La cosa es que por increíble que parezca, si ha tocado fibras sensibles de varias personas al rededor del mundo, y aún más increíble es que una de estas personas sea una taiwanesa llamada Sasa Tseng.

Sasa Tseng ( http://gorillaz520.deviantart.com/gallery/ ) es una artista, escultora, escritora e ilustradora que hace un tiempo me pidió permiso para usar a mi personaje Caddy Mah-Sey para su comic online "The Illegals".

En The Illegals, Caddy es una bar tender hippie y gordita, dueña del bar The Illegals, y aunque no es más que un personaje secundario, es un personaje que ha obtenido la simpatía de muchos, por su carácter y estilo diferente de las heroínas flacuchas de los comics.

Si no me creen, vayan a este link:

http://gorillaz520.deviantart.com/art/the-illegals-da-bartender-399564233

O a este:

http://gorillaz520.deviantart.com/art/the-illegals-Caddy-the-bar-owner-colored-372753092

Donde verán el diseño de Caddy para el comic e información importante en la descripción.

Si les interesa, pueden leer el comic aquí : http://the-illegals.weebly.com/ o esperar a que el primer capítulo impreso sea puesto en venta en Taiwán a finales de este mes XD, claro que tienen que saber leer chino. Literalmente.

Por otro lado, si no se sienten con humor de aprender a leer otro idioma, siempre pueden entrar al blog oficial de Seas & Skies : http://seasnskies.blogspot.mx/ , donde encontrarán no solo la historia, si no también la galería de dibujos de mi autoría, fan arts, biografías de los personajes, Anexos de utilidad y links a otras historias bastante interesantes.

También pueden visitar mi ocioso Tumblr: http://elena--gc.tumblr.com/ , donde publico las cosas bonitas y asombrosas que me gustan.

O mi amado DeviantArt: http://elena-gc.deviantart.com/ que tiene mi galería de arte completa, con dibujos y pinturas de temas variados.

Por favor, disfruten el siguiente capítulo y recuerden que publico cada 15 días aproximadamente.

Hasta pronto Very Happy

Capítulo 7: Nada más que la verdad

Llevo a Caddy al otro extremo del barco. Está muy enojada, es la primera vez que recuerdo que llora de ira.

-Kyra, cálmate, pequeña.

-Ese hombre es malo, Ellioth. Dijo cosas muy feas y falsas sobre Caddy y sobre Young. ¿Verdad que nada de lo que dijo es cierto, Ellioth?, ¿Verdad?

Algo curioso sobre la verdad es que aunque haya una verdad absoluta sobre todas las cosas, la mayoría de las veces nadie sabe cuál es. Es como si los Destinos decidieran dejar a nuestro propio criterio la elección de qué verdad creer.

La verdad depende de mucho más que los simples hechos. Depende de las circunstancias, de la perspectiva, de las emociones y la forma de pensar de quien la presencia; y después de eso, depende de quien la cuente y de quien la escuche, de cuantas veces sea repetida de boca en boca y sea pasada de mano en mano.

Al final muchas veces la verdad no son más que jirones de lo que fue la verdad original.

Hubo un momento en el que yo creí una versión de la historia similar a la que nos contó ese hombre, y actué sin pensar, movido por la rabia y los celos. Me di cuenta poco después de cuán equivocado estaba, pero ya era muy tarde para reparar el daño que había causado. Y si ni Caddy ni Young llegan a perdonarme, no me importa, pero no permitiré que a Kyra la engañen de la misma manera que a mí.

-No, Kyra. Te aseguro que nada de lo que ese hombre dijo es cierto.

Kyra traga saliva y calma su respiración.

-Escucha, Kyra. Caddy y Young no eran perfectos, pero ambos son personas muy buenas. Simplemente tuvieren muchos enemigos y  esos enemigos hablaron cosas falsas sobre ellos y la gente las creyó.

-Ellioth, cuéntame más sobre la historia, por favor.

Sonrío.

-¿Te gustaría que te contara sobre cómo Young llegó a La Fortaleza?

La forma en la que Young llegó a La Fortaleza es bastante entretenida, aunque cómo me la contó el Capitán Mah-Sey, estoy seguro de que está llena de exageraciones, pero aun así, prefiero una historia emocionante llena de mentiras, a una historia aburrida que solo cuente la verdad.

La única vez que Young y Caddy se habían visto fue en la ocasión en que esos dos chicos intentaron robar los genets de Caddy en el mercado de Faria. Caddy conservó a “Colmillos” y el genet que Young conservó se llamó “Sargento”. Esto es importante porque fue gracias a Colmillos y a Sargento que Caddy y Young se reencontraron esa noche.

Desde antes de conocer a Caddy, Young había tenido una vida muy difícil, aunque los detalles de esa vida difícil no los contaré ahora; lo que sí contaré es que Young era una persona muy triste y con mucho enojo guardado. Ese enojo era una sed de sangre y venganza contra Mah-Sey y su clan de piratas, y para calmar ese enojo, viajó a Gelia.

Un informante le había hecho saber a Young que uno de los hijos de Mah-Sey iba a ser puesto a prueba para  formar parte de la tripulación de asalto.

Young sabía algunas cosas sobre los Mah-Sey que poca gente sabía, y sabía que la única persona con la edad necesaria para hacer la prueba para pertenecer a la tripulación de asalto y que había fallado en dos ocasiones dicha prueba, era la única hija mujer de Mah-Sey.

Nadie la conocía, Young no la conocía –o al menos eso pensaba-, pues a pesar de haber fallado la prueba en dos ocasiones, la chica era escurridiza y hábil para escapar, además de que se cuidaba muy bien de lo que hablaba a los guardias que la capturaban y de ocultar su rostro. El único rasgo distintivo de la hija de Mah-Sey eran sus ojos: tenía los mismos ojos que su padre.

En Gelia, cada año se celebra el fin de la cosecha. En Gelia se recolecta más del 80% del total de la comida consumida en Kil. Son tierras muy fértiles y de gente muy trabajadora y de carácter humilde y  sencillo.

Gelia no es una región muy rica, monetariamente hablando, pues todo lo que recaudan de la venta de sus alimentos, es usada para volver a sembrar los campos, alimentar al ganado, y hacer todo lo necesario para que la estirpe tanto de las plantas como los animales mejoren de generación en generación.

La única riqueza que tiene Gelia se encuentra detrás de las bóvedas del palacio. El tesoro dentro de las bóvedas no ha sido tocado en generaciones. Se dice que este tesoro es un agradecimiento de la gente de Mesán dado a los gelios después de que estos les proveyeran de alimento durante diez años. De sobra está decir que estos tesoros son infinitamente mayores a los que nadie jamás ha visto o llegue a ver.

La mañana del último día del Festival de la Luna en Gedea es siempre muy activa y como Capitán de la Guardia Real, Young estaba preocupado y ocupado. Era el primer año en que la seguridad de Palacio estaba a su cargo en la noche más activa, bulliciosa  y peligrosa del año, y las puertas del Palacio se abrían de par en par para recibir a todos aquellos que quisieran celebrar. Young estaba seguro de que había muchos ladrones que aprovecharían la oportunidad para apoderarse de alguno de los tesoros del Palacio. En otros años había sucedido, pero dado que en esta ocasión sería su responsabilidad, no quería quedar en menos ante el Rey y su familia.

Un centenar de guardias se habían dispuesto frente a las bóvedas del tesoro y otro centenar se paseaba entre la gente que celebraba alrededor del Palacio, mientras que desde el palco más alto, otros diez guardias, vigilaban cada movimiento sospechoso y detrás de ellos estaba Young Sparks, con Sargento sentado en su hombro derecho, atento igual que él.

Y entonces fue cuando la vio.

No la notó porque fuera sospechosa o porque pareciera peligrosa,  más que notarla, ella lo distrajo. Iba sola, vestida de negro de pies a cabeza y mantenía la cabeza un tanto baja pero observando cada detalle atentamente, caminaba sin mirar, como si buscara algo, curiosa y maravillada. En un brevísimo momento, sus miradas se cruzaron y Young pudo notar el extraño brillo purpura en sus ojos.  Lo reconoció al instante, solo alguien podía tener esa mirada, pero el instante terminó y ella siguió su camino, perdiéndose entre el gentío.

-Capitán, Su Majestad pide que todos los presentes vayan al jardín para liberar los fuegos artificiales - dijo un soldado detrás de Young.

-Adelántense, quiero asegurarme que no quede nadie aquí dentro.

Cuando Young regresó su mirada vigilante a la multitud, ella ya no estaba.

-Búscala- dijo Young a su mascota, y Sargento brincó al barandal del palco y bajó por las cortinas.

Young se quedó solo en el palco hasta que el gran salón se vació por completo, esperando verla y atraparla, pero no la vio y estaba por salir y dar la orden de búsqueda a los guardias, cuando Sargento regresó con un pedazo de tela y señaló con su hocico hacia las sombras. Young vio algo moviéndose y se quedó mirando fijamente hasta que la vio salir. La misma chica que había llamado su atención hacía poco, estaba moviéndose hacia una puerta de caoba que…

-¡La bóveda!- grita Kyra emocionada.

-Calma, calma, aún no llegamos a ese momento.

La puerta a la que se dirigía la chica llevaba al salón del trono, detrás del cual se encontraba la bóveda. Young pensó que la mujer era una ladrona vil… y peor aún,  que era tonta, pues al parecer no tenía el cerebro suficiente para deducir que nadie en su sano juicio dejaría la bóveda real de Gedea sin vigilancia alguna. El ejercito que le esperaba detrás de esa puerta seguramente sería una sorpresa bastante agradable para la ladrona.

Bien, él simplemente se iba a sentar en su palco y a disfrutar del espectáculo.

La vio forzando la cerradura y casi desesperó de la emoción, ¿Cuánto podía tardarse en violar la cerradura? Además de ladrona y tonta, era absolutamente lenta.

Cuando la cerradura estaba a punto de ceder, ella se detuvo en seco, la vio llevarse una mano al oído, ella había escuchado algo, algo peligroso para ella. La chica retrocedió de nuevo hacia las sombras. Él esperaba que alguien entrara al salón pero después de unos minutos seguía desierto.

La buscó nuevamente entre las sombras temiendo que hubiera escapado, pero casi de inmediato la divisó dirigiéndose a la puerta de servicio. No estaba huyendo. De estar huyendo, simplemente hubiera salido por la puerta hacía el jardín y se hubiera perdido entre la gente. No, ella buscaba algo más, algo que no estaba en la bóveda… ¿pero qué podría buscar que estuviera atravesando la puerta de servicio?

-Síguela, Sargento.

El pequeño genet era sin duda la combinación perfecta de velocidad y sigilo. Mientras Sargento seguía el rastro de la ladrona, Young tenía muchas preguntas en mente, pero la más importante era: ¿Qué se estaba proponiendo?

Sargento se detuvo en una esquina y señaló con el hocico una puerta. La chica estaba revisando la cerradura.  Young estaba intrigado. ¿Qué podía haber en una biblioteca que tuviera el valor suficiente como para que corriera tantos riesgos?

Después de que la chica logró abrir la cerradura de la biblioteca, sacó algo de una bolsa que llevaba atada a la cintura; una bola de pelos se estiró e hizo un chillido extraño.

Colmillos se deslizó dentro de la biblioteca y tras unos segundos volvió a salir. El lugar estaba solo. La chica levantó al animalito y este trepó hasta el hombro de su dueña mientras entraban a la biblioteca.

Young esperó afuera, espiando a través de la puerta apenas abierta. Ella había encendido las luces y ahora estaba buscando algo. Podía entrar y detenerla, por supuesto, pero quería saber qué es lo que ella buscaba para más tarde informar al Rey del objeto del robo, para que así el pudiera resguardarlo mejor.

-Te encontré – ella sostuvo en alto un libro viejo de pasta desgastada.

Examinó algunas otras cosas pero no tomó nada más que el libro. Se dirigió a la puerta y Young se preparó para atraparla al salir… pero los segundos pasaban y ella no salía. Young no podía esperar más. Abrió la puerta silenciosamente y…

La biblioteca estaba vacía…
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Capítulo VIII: Desarmados

Mensaje por Elena-GC el Vie Feb 28, 2014 8:57 pm

Bien, bien, bien…

Esta semana no hay noticias (mi vida es tan interesante como una almendra sin cascara), aunque sí, tengo unos problemillas, pero no quiero contagiarlos del mal karma que tengo estos días.

Sin embargo, les recuerdo como siempre que pueden entrar al blog oficial de Seas & Skies : http://seasnskies.blogspot.mx/ , donde encontrarán no solo la historia, si no también la galería de dibujos de mi autoría, fan arts, biografías de los personajes, Anexos de utilidad y links a otras historias bastante interesantes.

También pueden visitar mi ocioso Tumblr: http://elena--gc.tumblr.com/ , donde publico las cosas bonitas y asombrosas que me gustan.

O mí amado DeviantArt: http://elena-gc.deviantart.com/ que tiene mi galería de arte completa, con dibujos y pinturas de temas variados.

Por favor, disfruten el siguiente capítulo y recuerden que publico cada 15 días aproximadamente.

Hasta pronto Very Happy

Capítulo VIII: Desarmados

-¡Ellioth!- Kyra grita emocionada mientras hala la manga de mi casaca- ¡No te detengas ahora!

Me gusta detenerme súbitamente en la parte más emocionante de la historia y descubrir que Kyra me ha puesto atención. Ojalá me pusiera la misma atención cuando le enseño sus lecciones.

Bien, cuando Young encontró que en la biblioteca no había nadie, pero el Capitán Sparks no podía ser engañado.

Examinó el salón de reojo, aspiró profundamente, exhaló con calma y finalmente dijo:

-Ya sé quién eres. Te han atrapado antes y esta vez será la última.

-Y yo que trataba de evitar problemas.- ella salió de entre la penumbra y a Young le pareció ver un rayo atravesando los ojos purpura de la ladrona.

-¿Disfruta la fiesta, señorita?- Young sonrió de medio lado.

-Bastante,-contestó la joven con ironía- ¿Qué hace aquí, señor?

-Yo pregunté primero -Young miró alrededor – Su Majestad ordenó que todos salieran al jardín. No podemos estar aquí. Y después de haberte observado desde hace un rato, no hay que ser un sabio para saber que  la única razón que tienes para quedarte es que tienes algo entre manos. ¿Qué llevas ahí?

-Nada importante, y aun cuando me encantaría quedarme a charlar, tengo asuntos importante que atender, usted entiende.- dijo la chica mientras caminaba pasando de largo al Capitán

 -Pero si la noche aun es joven.- Young la detuvo del brazo

 -Ay lo siento, pero tengo un padre muy celoso y si se entera de lo nuestro le puede ir muy mal.

 -Correré el riesgo.- Young apretó el brazo de la joven con fuerza.-Con los de tu estirpe siempre se corren riesgos.

 -Me está  lastimando el brazo. ¡Suélteme!- Dijo la chica desafiante.

 -Mejor comienzas a cooperar si no quieres que te pulverice el brazo, ladrona. No eres más que una niña jugando a ser pirata. Das pena.

-¿Alguna vez te han dicho que no juzgues a las personas por su apariencia? Deberías recordarlo, porque yo no soy lo que parezco.

-¿Ah, sí? Pues muéstrame entonces quien eres en realidad.

-Como pidas.

Recordemos que Caddy era una inventora y su fuerte no era precisamente el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, pero tenía algunos trucos bajo la manga que ella misma había creado y con un rápido movimiento con el brazo que aun tenia libre, usó a Young como sujeto de pruebas para su “aturdidor”: un anillo que producía descargas eléctricas, las cuales dejaron a Sparks con un dolor sorpresivo en el vientre.

Aunque ella ya se había liberado y tomado nuevamente el libro, Young reaccionó rápidamente y estaba decidido a atraparla a cualquier coste y no tenía miedo de lastimarla, la sujetó del brazo y lo torció hacia atrás, haciendo que soltara el libro. Aunque a ella le dolió, no lo demostró y volvió a golpear a Young con el aturdidor, esta vez en la boca.

-¿Dónde están tus años de entrenamiento en la Guardia Real, soldado?

-No vale la pena usarlos contra ti. Hoy seré benevolente contigo. Y llámame Capitán. Capitán Young Sparks.

Caddy había escuchado ese nombre antes, pero en las historias de su padre, Young sonaba como un hombre viejo y mal parecido, sin embargo, la cara de Young se le hacía vagamente familiar; pero muy en el fondo de sus memorias creía recordar algo sobre un Young Sparks empapado y amable, pero no podía recordar dónde ni cuándo.

-Bien, Capitán, ya que estamos en las presentaciones, llámeme Caddy Mah-Sey – dijo ella corriendo hacia la puerta.

-Ya sabía que eras parte del clan Mah-Sey, pero debo confesar que por fin se tu nombre. Encantado.

Young había escuchado antes el nombre de Caddy pero no recordaba exactamente ni cómo ni cuándo, pero creía recordar algo sobre una Caddy que corría junto a un río o algo similar pidiendo ayuda, pero no lograba recordar ni dónde ni en qué circunstancias.

-No… el gusto es todo mío.

Caddy sacó algo de su bolsa y lo lanzó hacia Sparks, pero él lo esquivó.

Young corrió hacia el pasillo y logro alcanzar a Caddy. Saltó hacia ella y atrapó a la ladrona sometiéndola contra la pared, la levantó tomándola del cuello y cuidando de inmovilizar la mano donde tenía el aturdidor.

-¿Lista para hablar?

-¿En serio crees que porque no puedo usar mi aturdidor y soy mucho más débil que tú ya ganaste?

-Sí. Eso es lo que creo.

-Pues mal hecho. ¡Colmillos, a la cara!

Young soltó a la chica y cayó al suelo después de recibir  un fuerte mordisco del genet de Caddy en la ceja. Intentaba quitárselo de encima pero los filosos dientecitos de Colmillos habían hecho una especie de candado, perforando la piel de Young y saliendo del otro lado; la sangre que escurría de la ceja, nublaba la vista de Sparks y cuando el animal lo soltó, Caddy ya estaba descolgando los cortinajes de la biblioteca  para hacer una soga y bajar por la ventana.  Aunque al principio estaba aturdido por la sorpresa del ataque, se recuperó rápidamente para ver a Caddy forzando el cerrojo de la ventana.

Se levantó y tomando impulso, corría hacía ella con la intención de impactarla contra el vidrio, pero  Caddy accidentalmente dejó caer la ganzúa al suela y cuando se agachó a recogerla,  Young, sin poder evitarlo se precipitó al atrio rodeado de cristales rotos.

-¡Gracias por abrirme la ventana, eres muy caballeroso! – gritó ella mientras se deslizaba hacia abajo ayudada por los cortinajes, llevaba el libro bajo el brazo.

-No creas que te será sencillo huir, tienes que pasar sobre mí si quieres llegar a la salida. Tienes que soltar el libro para pelear. Sargento,-dijo esta vez a su mascota- ve por refuerzos.

-Ya te diste cuenta de que caíste desde una altura de cinco cuerpos y que tienes cortaduras por todos lados, ¿cierto? No puedes ni levantarte.

-Hay algo de lo que tú no te has dado cuenta, chiquilla: Mi padre dedicó su vida para acabar con los de tu estirpe y murió sin lograrlo. Yo en cambio, no moriré hasta ver a todos los miembros de tu renegada familia de ladrones encerrados para siempre en los calabozos más oscuros de Pandora.

Caddy no dio importancia a lo que Young dijo, por el contrario pasó junto a él mirándolo altaneramente.

-Di lo que quieras, Capitán, pero esta vez ni ninguna otra lograrás atraparme.

Caddy debió apresurarse a salir de las inmediaciones del castillo. Debió asegurarse de que Young no podía seguirla y debió asegurarse de no descubrir su rostro, pero su ego pudo más y mirando por lo que ella pensaba sería la última vez a su enemigo, bajó la mascada con la que cubría su rostro y dijo:

-Ve a casa con cuidado.

¿Has sentido ese sobresalto que te da a media noche cuando duermes y súbitamente recuerdas algo que has tratado de recordar durante todo el día? Algunos sienten como algo rompiéndose dentro de su cabeza, como una esfera de cristal que contiene secretos ocultos e intangibles; sienten como se desquebraja poco a poco hasta que la presión de lo que está atrapado en esa esfera es demasiada y rompe el cristal haciéndolo añicos y dejando escapar todo: escenas, voces, sonidos, colores, aromas y sensaciones de un solo golpe, expandiéndose incontrolablemente, llenando cada espacio de la mente y los sentidos hasta hacernos revivir un momento exacto una y otra vez en unos pocos segundos, haciéndonos sentir que fue algo que sucedió hace apenas unos instantes.

Eso mismo sucedió con Young Sparks, y en un segundo recordó cómo, cuándo y dónde había conocido a Caddy.

Esa sensación de saber quién era Caddy, de saber que ella era mucho más que la simple hija de Mah-Sey, le dio un nuevo sentido al deber de atraparla y le infundió fuerzas que parecían sacadas de lo más profundo de su tuétano.

-¡Caddy!- Young se levantó y alcanzó a Caddy justo en el momento en que los fuegos artificiales comenzaban a explotar en el cielo.- ¡Caddy! ¿Me recuerdas, Caddy?- Young sujetaba a Caddy del brazo fuertemente, pero sin lastimarla y le pareció por un efímero momento estar de nuevo frente a la pequeña a quien había ayudado junto al canal del mercado de Faria.

Las emociones que se agolpaban en los sentidos de Young no podían ser más contradictorios; pues por un lado, Caddy, la niña que ahora reconocía bajo las cambiantes luces de los fuegos en el cielo, estaba ligada a uno de los pocos recuerdos felices que tenía, y recodaba no solo el momento en que la ayudó sino también las ocasiones en las que al ver a Sargento a su lado, daba gracias a los Destinos por haber puesto en su camino a esa niña, a esos ladronzuelos y a esos pequeños genets; porque si esa pequeña no hubiera comprado esos animalitos, y si esos niños no la hubieran robado y si ella no hubiera pedido ayuda y si él no la hubiera ayudado, jamás habría tenido la oportunidad de tener a Sargento sobre su hombro y Sargento era, sin duda alguna, el único ser que le inspiraba un sentimiento de amistad y desinterés total.

Por otro lado, Caddy era una ladrona. Una hija de piratas, la hija del peor enemigo de su padre y su llave para lograr atrapar a Raman Mah-Sey.

A Caddy se le vinieron todos los colores a la cara, y al igual que Young, la esfera dentro de los recuerdos de Caddy explotó y recordó por fin al joven guardia que la había ayudado cuando era solo una niña.

Aunque los sentimientos de Caddy no eran tan fuertes y confusos como los de Young, también sentía una conexión especial, un lazo que la unía inevitablemente con el joven guardia que la había ayudado y que después de ahuyentar a los ladrones, después de querer consolarla cuando sus mascotas cayeron al agua, después de que caminó sobre ese tronco viejo para alcanzar la caja con los genets y aún después de haber caído al agua al rescatarlos, después de todo eso, el joven guardia aún tuvo la amabilidad de decirle: “Ve a casa con cuidado”.

Caddy no sabía qué hacer. La cara le ardía con una emoción casi inexplicable, y sin embargo no lograba esbozar una simple sonrisa. Sabía que debía soltarse de Young y huir antes de que Sargento regresara con otros guardias, pero sus músculos de pies a cabeza simplemente se negaban a moverse.

Hasta antes de recordar quien era Young, Caddy tenía claramente definida la misión que tenía, un plan fríamente trazado y escrupulosamente definido, estaba preparada para cualquier situación y sabía cómo reaccionar ante cualquier ataque, pero para lo único que ella no estaba preparada, era precisamente lo que la puso en peligro real: Young la abrazó.
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Re: Seas & Skies: El beso de Nereida

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