CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

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CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

Mensaje por tamis.akd maddox el Dom Mayo 12, 2013 3:14 am

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CLANDESTINE.

SINOPSIS

Qué pasaría si toda tu vida se centra en estar arriba del ring para despejarte de la realidad. Esa es Sharon una chica con una vida dura, desde pequeña tuvo que convivir con una madre alcohólica y un padre golpeador. La única libertad que tenía y la única forma de desatar su ira eran durante las noches en peleas clandestinas.

Y qué pasaría si tu vida se centrara en un escenario bailando para poder ayudar a tu madre y a tu hermana. Esa es la vida de Luca un increíble y sexy strippers, quien logra provocar un increíble deseo con el solo hecho de mirarte con sus espectaculares ojos azules.

Lo que no tienen en mente ninguno de los dos es que la noche clandestina que los une, se convertirá en una maldita pelea constante para tratar de no enamorarse entre ellos. Intentar de no arrastrar al otro a su vida miserable.

tamis.akd maddox
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Re: CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

Mensaje por tamis.akd maddox el Dom Mayo 12, 2013 3:16 am

Capítulo 1: Sharon. ¿Cómo comenzó?

La vida es una mierda, lo sé de antemano. Créanme lo sé. Cuando eres pequeña estas permanentemente jugando con tus muñecas, yendo a fiestas de pijamas, coqueteando con los chicos y juntándote con tus amigas. Eres una verdadera niñata. Esa es la vida que tenían mis compañeras de colegio, sin embargo mi vida fue distinta.

Hace seis años atrás


Desde que nací hasta mis dieciocho años sobreviví a todas las malditas piedras que me ponía la vida para tropezarme. Nunca fui a una fiesta en el colegio, no jugaba con muñecas porque no tenía tiempo. Mi vida siempre fue sobrevivir, sobrevivir a mis padres. Mis padres, hasta los doce años de mi vida, eran por así decirlo felices. No teníamos muy buena vida económica pero seguíamos adelante. Mi madre era feliz, mi padre también. Hasta que lo echaron de la fábrica donde trabajaba dejándolo sin nada por delante, cayó en depresión, sintiéndose un fracaso y dejando a un lado la responsabilidad que tenía con su mujer y su hija, ósea yo. Teniendo mi madre que trabajar para nosotras dos, ya que con él no podía contar.
Fui testigo de todas las noches en las que los escuchaba pelear, gritándose fuertemente entre ellos y hasta arrojándose objetos el uno al otro. Fueron noches en las que me asustaba mucho ya que las peleas se producían por la irresponsabilidad de mi padre, llegando tarde a casa, gastando la poca plata que teníamos en el juego, bebida y sexo barato. Mi madre cansada y asqueada con el mismo tema opto por el camino del alcohol y los cigarrillos, estos eran su desayuno, almuerzo y cena. Nunca comía solo bebía y fumaba.
Así que aprendí sola todo lo que se hasta ahora, nunca deje la escuela. Dado que quería tener un futuro y era el único lugar donde podía despejar mi mente de los terribles problemas familiares. Me sentía segura de mi misma, sabía lo que tenía pensado ser y lo que no. Una de las cosas que prometí es nunca enamorarme de ningún perdedor como mi padre o mejor dicho ningún hombre. Vivía alejando a las personas que sentían algo por mí.
Una tarde al llegar a casa del colegio mi madre se encontraba sola, sin mi padre, durmiendo en el sillón del comedor con la tele encendida. Estaba completamente borracha y roncaba. Esa es otra cosa de las que no sería jamás, es vergonzoso y da pena. Fui directo a mi habitación a colocar mis cosas y empezar a hacer la cena como todas las noches, prácticamente la hacía para mí. Esa noche se desato la tragedia…
Mi padre había vuelto a casa borracho, enojado por haber perdido la plata que le sacaba a mi madre en más apuestas. Dio un golpe en la puerta al ingresar.


- Sharon ¿Dónde demonios estás? – sabía que tenía que esconderme, otra vez volvería a tener mi cuerpo marcado por sus golpes, cada vez que venía a casa se la desquitaba conmigo. Lo odiaba. Yo no tenía la culpa de lo que le pasara en la vida, él era grande y sabia las decisiones que tomaba. Sin embargo se las desquitaba conmigo, una adolescente de dieciocho años.

Dude cada paso que daba hasta el comedor. Tenía miedo, estaba horriblemente aterrada. No quería más esto, estaba cansada. Me pare a unos cuantos metros de distancia de mi padre.


- Ahí estas imbécil, hoy volví a perder, y todo por tu culpa. Desde que naciste, todo cambio en mi vida. Eres la maldita mala suerte.


Su cara estaba compuesta de rabia. Me odiaba, lo sabía, me lo recordaba cada noche desde que lo sacaron de la fábrica. Me recordaba que era la culpable de su miseria y de toda su mala suerte. Pero yo no me lo creía, él era el idiota perdedor que se forjo su destino.

- Déjala en paz Rony. – dice mi madre desde el lugar donde estaba, se había despertado por el golpe en la puerta o por la voz alta de mi padre. – tu eres el único perdedor que provoco todo.


Y allí comenzaban las discusiones rutinarias, las peleas de quien era el culpable de nuestra gran vida de mierda, y yo siendo testigo como siempre.
Mi padre se abalanzó ante mi madre dándole un buen golpe en su cara haciéndola caer hacia atrás. Me quede paralizada, es cierto que estaba acostumbrada a escuchar sus peleas o verlas. Pero nunca, nunca vi que mi padre le levantara la mano.


- ¡¡mama!! – corrí hacia ella. Mi madre era una víctima más de mi padre, si no fuera por él, ella no se hubiera convertido en una maldita alcohólica, no soporto la ignorancia de mi padre y mucho menos que él le fuera infiel. Es un imbécil.


- Estoy bien, estoy bien Sharon. – me dijo mientras se limpiaba la sangre que le salía de la nariz, su perfecta cara pálida de ojos azules estaba sorprendida, no imaginaba al igual que yo que mi padre la lastimaría. – eres un maldito Cabron, como te atreves a levantarme la mano idiota, infeliz.


- Tu maldita puta no me vas a decir como tengo que tratarte. – le dijo agarrándola del pelo. Mi madre estaba gritando, diciéndole que la suelte pero él no lo hacía, la arrastraba por todo el comedor, golpeándola y tirándola por todas partes. No podía soportar eso.


- ¡¡suéltala, suéltala!! - le digo golpeándole la espalda, estaba enojada, no quería que le haga daño. La estaba lastimando. Me tiro de un manotazo hacia atrás y corrió hacia mí, golpeándome con la mano y después sacándose su cinturón, provocando fuertes dolores en mi cuerpo.


- Tu eres la culpable, tu. Saliste igual de puta que tu madre, son mi mala suerte. Te matare. – su mirada era de rabia, estaba completamente ido. Trate de alejarlo de mi pero mi cuerpo, que aunque era grande, no era el mismo que el de una persona de treinta y cinco años. Lo rasguñe, lo patee, lo mordí.

Hice todo el maldito intento para sacármelo de encima pero era en vano. Él era más fuerte. De pronto siento el cuerpo de mi padre sobre mí, luego de un fuerte golpe. Miro hacia arriba y mi madre tenía un palo de amasar en la mano con un poco de sangre. Mi madre me había ayudado.

- Oh hija mía, lo siento tanto. – me dice sacándome de debajo de mi padre y abrazándome. No podía creer lo que sucedió. Estaba en estado de shock.

Después de media hora una patrulla policial y una ambulancia estaban en mi casa. Mi madre no logro matar a mi padre, a este lo curaron los paramédicos y se lo llevo la policía. Mi madre levanto cargos por agresiones físicas hacia ella y hacia mí. Una mujer policía le tomaba las declaraciones, a cada momento mi madre paraba su relato y comenzaba a llorar. Un médico se acercó a mí para curarme algunas heridas cortantes que tenía, eran mínimas.


- ¿Qué edad tienes? – me pregunto mientras me limpiaba la sangre que tenía en el costado de mi labio. Era una persona mayor, canoso y de anteojos.


- Dieciocho.


- Eres una adolescente. No puedo creer lo que paso. ¿Cómo te llamas?


- Sharon.


- Bueno Sharon, yo soy el doctor Lincol. ¿Cómo te sientes? ¿te golpeaste la cabeza?


- No. Estoy bien.


- Bueno. Le daré a tu madre algunos analgésicos y antiinflamatorios por si te duele algo o por si se inflaman algunas partes de las lesiones que tienes, pero no debes dormir por lo menos por tres horas, y si te sientes mareada o con sueño vayan directo al hospital. ¿sí?

Asentí. No quería hablar más, solo quería estar acostada en mi cama olvidándome de lo que ocurrió.
La policía se fue y los paramédicos también. El doctor Lincol le dio a mi mama las pastillas y le dijo lo mismo que a mí, que si tenía sueño o estaba mareada que me lleve al hospital. Y que ella haga lo mismo si se sentía mal.









A la mañana siguiente llego mi tío, el hermano menor de mi madre de veintidós años. Le prometió a mi madre quedarse con nosotras para que estemos seguras.

Luego de dos semanas, mi mama le decía a mi tío Bob que mi padre tenía que cumplir una condena de tres años en la cárcel por lesión y agresión corporal, física y mental. Pudiendo salir antes si pagaba una fianza, sin embargo no tenía como hacerlo, así que estaría encerrado por un par de años. Pero no me quedaba tranquila, a pesar que el abogado le había dicho a mi madre que tenía una restricción de no acercarse a nosotras este no hacía nada, era solo un papel.

- No te preocupes hermana. Yo las cuidare. – dice mi tío. Acariciando el hombro de mi madre

- Lo sé. Pero todo esto no hubiera pasado si lo hubiera detenido antes.

- No es tu culpa. El mismo se lo busco. – mi tío apretaba sus manos en un puño. Estaba enojado con mi padre. – si yo hubiese estado aquí, nada les hubiera pasado…

- Ya está hermano... Sharon ¿quieres que preparemos algo rico a la noche? – pregunta mi madre desviando el tema.

- Si mama. – levanto la mirada de mi libro para contestarle. – pero antes tengo que prometerte algo.

- ¿Qué cosa?

Mi madre me miraba directo a los ojos. Esperando la respuesta a lo que le iba a prometer. Me la pase estas dos semanas entrenando con mi tío Bob sobre artes marciales, defensa personal y King boxing. Este último me gustaba más, porque a través de las patadas y los puños podía liberar toda mi bronca y mi irritación. Pero él me dijo que también tenía que utilizar mi mente, no solo mi fuerza así que agrego las primeras dos. Estaba decidida a no dejar que nadie más me lastimara ni lastimaran a los que quería. Tenía que aprender a defenderme y a golpear. Tenía que proteger a mi madre. Tenía que pensar en que en solo tres años volvería a ver al idiota de mi padre, volvería a querer agredirme. Y quería estar preparada. Esta vez no sería una niña tonta, estaría completamente preparada para cuidarme.
Respire profundo y me acerque a mi mama. La mire directo a los ojos y puse una expresión seria. Ella era todo lo que me quedaba, ella me salvo de mi padre cuando quería matarme, me salvo de su propio marido…

- Te prometo que nunca más te van a hacer daño, jamás.

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Re: CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

Mensaje por tamis.akd maddox el Dom Mayo 12, 2013 10:10 pm

Capítulo 2: Luca. ¿Cómo llegaste a eso, hijo?





Desde que tengo 12 años mi padre nos abandonó a una mejor vida, había fallecido. Tuve que cuidar de mi madre y volverme hombre en poco tiempo, ella estaba devastada. Luego de que mi padre muriera por una maldita enfermedad que nos dejó a todos asombrados porque no lo esperábamos, mi madre tuvo que cuidar de mí, pero su depresión pudo más que ella. Así que asumí el cargo del hombre de la casa.
Luego de unos años cuando cumplí dieciocho años mi madre conoció a otro hombre, trayendo a la vida a otra criatura, Lidia mi hermana menor de tan solo seis años, una hermosa criatura de rizos de color cobre, es mi debilidad la quería mucho. A partir de esa época empecé a pensar más en mí y dejando a mi madre de lado, ya que ella estaba mejor. No lo voy a negar, una persona puede seguir adelante, pero sin olvidar su pasado, ella no dejaba de pensar en mi padre, lo amo demasiado.
Mi relación con el nuevo marido de mi madre no era buena, y fue peor cuando él las abandono hace unos años por una mujer más joven, era un idiota. En ese momento volví a convertirme en el hombre de la casa. Los trabajos no eran buenos, y no había muchas llamadas de contrataciones, eso me ponía más loco. Necesitaba un trabajo para ayudar a mi madre y a mi hermanita. Mi mejor amigo Nick, que era como un hermano para mí ya que lo conocía desde que íbamos al colegio juntos, me hizo una propuesta laboral y la acepte, el ya hacía un año que estaba trabajando en ese lugar me comento de la seguridad y la exclusividad, por eso tome una decisión demasiado rápida y estúpida, trabajar como bailarín. No un bailarín de teatro o show. Un bailarín nocturno, un strippers…
Hace cinco años que me dedico a este estilo de trabajo, y a decir verdad me gusta. El hecho de ponerme totalmente desnudo ante ciento de mujeres sedientas de sexo, era vergonzoso al principio, pero luego uno se acostumbra. Es satisfactorio ver como gritan de emoción cuando me voy sacando la ropa de a poco, hasta quedarme solo con el bóxer. Y excita hasta el maldito infierno el hecho de verlas satisfechas cuando quedo como Dios me trajo al mundo.
La paga por los servicios es bastante buena, el hecho de ganar más de dos mil dólares por noche es justo lo que necesito para ayudar a mi familia. Además del dinero adicional, eso se hace si alguna señorita te invita a su departamento y te paga los servicios sexuales, hasta el momento en esa parte me iba más que bien, todas querían que este entre sus bragas. Y el lugar era privado y contaba con una buena seguridad. No sería conocido. Hasta que una noche una amiga de mi madre me vio en uno de mis show y le fue con la noticia, para sacarse la duda si era yo. Claro que mi madre no lo sabía, ella pensaba que trabajaba como seguridad en un Club privado. Que trabajaba en un Club era verdad, pero la parte de seguridad era parte de la mentira, a menos que esa noche me tuviera que vestir de traje para luego sacarme la ropa. Sin embargo ella acepto mi modo de traer el dinero a casa, ya que no había otra cosa y además era muy buen salario. No me olvido de su discurso ese día…






Hace tres años atrás...





Estoy completamente exhausto, el hecho de entrenar por la mañana y la tarde en el gimnasio, bailar arriba del escenario durante dos horas, estar en el club disfrutando de la noche e irme después a la casa de alguna mujer para tener sexo pagado y complacerla, era demasiado. Tendría que desechar de mi lista algunas cosas por lo menos dos veces por semana. Puede ser que me deje de quedar en el Club para disfrutar de la noche y pasar directo a la casa de alguna de esas mujeres sedientas de relaciones sexuales, que me pague y volver a casa a descansar.
Eran las 6:00 a.m. mi madre se había levantado para llevar a lidia al jardín para después irse a su trabajo de medio tiempo.

- Buenos días mama. –me acerco a darle un beso, mientras se servía una taza de café.

- Buenos días Luca. ¿Cómo te fue en el trabajo? – note en su tono de voz un poco de enojo. Puede ser que le molestara que llegara tarde todas las noches por mi trabajo. El trabajo que ella realmente no sabía.

Me estire y me senté en la silla que estaba frente a ella.

- Bien. ¿Cómo estuvo tu noche?

- Bien. ¿De qué es exactamente en lo que se basa tú trabajo, hijo?

No me gustaba la pregunta, mi mama me observaba con cautela. Había algo en su cara me decía que no debía mentirle más, pero no pude decirle a mi madre que su hijo se desnuda para las mujeres y así gana la plata, nose si lo soportaría ella.

- Trabajo como seguridad en un club privado, mama. Ya te lo había dicho.

Estaba nervioso no dejaba de mirarme y tomar su café. Maldición es mi madre y me pone nervioso. Me levante y agarre pan tostado que había hecho y lo comí con mermelada. No tomaba café, porque si no podría dormir, así que tome leche de la heladera.

- Ayer estuvo María.

- ¿A si? ¿Qué es de su vida? –María es la amiga de mi mama. Siempre estuvo con ella, hasta en el momento más duro de su vida, cuando perdió a mi padre.

- Solo paso a verme, quería invitarme a salir en algún día que tenga libre, me dijo que hay un lugar en la ciudad que se llama exclusive woman. Es uno de los mejores clubes del lugar y me dijo que me gustaría conocerlo.

Nose si fue que tome muy rápido el vaso de leche o me atragante con algún pedazo de pan o la noticia de mi mama me sorprendió. Ella iría al lugar donde trabajo, y no específicamente en seguridad privada.

- No, no puedes ir ahí.

- ¿Por qué no? – mira de reojo. Maldición, ¿Qué le digo?

- Porque trabajo ahí. – definitivamente soy un idiota. ¿Porque no pienso antes de hablar?

- Bueno, no va a ser nada malo. ¿no?

- No… pero…

- Luca Malics dime la verdad soy tu madre, y quiero saber qué es lo que en verdad haces ahí.

Mierda, mierda y más mierda. ¿Cómo se le dice a una madre que sos stripper?, bueno tendría que decirle, es mejor que se entere ahora y no pasar la vergüenza de verme bailar y encima desnudo. Aunque es mi madre no tengo cinco años para que me vea así.

- Antes de decirte la verdad, necesito que me prometas que vas a escucharme hasta la última palabra. – dije serio.

- Bien. Escucho atentamente. – dejo la taza en la mesa y se cruzó de brazos, me hizo recordar a los años de la escuela cuando me metía en alguna pelea de adolescentes y quería escuchar mi verdad. Bien comencemos con el show.

- Bien, es verdad que trabajo en el Exclusive Woman. Pero no es verdad que trabajo en el departamento de seguridad privada. – la miro atentamente, tenía pensado preguntar pero antes que diga algo levanto la mano.- lo prometiste. – aprieta sus labios y sigue escuchando. – Bien mama, nose como empezar a decírtelo, a decir verdad me da vergüenza. Pero no quiero que vayas ahí.

- ¿Por qué? – sigue de brazos cruzados.

- Porque soy… stripper. – esto último lo digo en voz baja.

- ¿eres qué? – no escucho lo que dije así que repetí lo mismo y seguía siendo en voz baja. – no te escucho Luca.

- Soy stripper, mama. – me levanto de la silla al mismo tiempo que le digo lo que soy, no podía verla después de admitírselo. Mi trabajo no me avergonzaba en el momento de ponerme desnudo con mi polla al aire enfrente de todas esas mujeres. Pero admitirle a mi madre que lo hacía fue lo más vergonzoso en mi vida.

- Oh. – fue lo único que dijo. Estaba pensando viendo fuera a través de la ventana. Su silencio me estaba poniendo incómodo.

- Me voy a dormir. – le dije sin mirarla.

- Espera Luca. – me di vuelta para verla. Sus ojos azules iguales a los míos, estaban tranquilos. – Luca ya eres grande, sabes lo que haces, no estoy a favor ni en contra de lo que haces, al fin y al cabo me ayudas con la casa y con Lidia, para que no le falte nada. no te sientas avergonzado, prometo no ir ahí, y no preguntarte por lo que haces como stripper, pero quiero que te cuides.

- Lo hare mama.

- Dios, mi hijo es un Stripper.

- Mama.

- Bueno, bueno. Otra cosa, aléjate de María.

No entendía porque me lo decía, si con ella no tenía ninguna relación particular solo charlas junto con mi madre.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque te ha visto bailar. – me dice con una gran sonrisa maliciosa, la misma sonrisa que tenía yo.

- Oh mama, Dios. Mejor me voy a dormir tengo que entrenar e ir al trabajo hoy.

- Solo te aconsejo.

Escuchaba su risa detrás de mí mientras me encaminaba a mi habitación, parecía una adolescente mi madre.








Seis años después...



Era increíble que se lo haya tomado tranquilamente que su hijo de veintiún años, en ese momento, sea un bailarín exótico. Mi madre siempre fue tranquila y aceptaba todas las decisiones y opiniones de los demás, en especial la mía. Estaba más aliviado que mi madre se enterara, por mí en ese día, de donde venía la plata que recibía. Esto ayudo a que pudiéramos darnos los gustos que necesitáramos, ya no alquilábamos, compramos una casa con la plata de seguro que mi padre nos dejó. Y yo pagaba todos los impuestos y comida, no quería que ella trabajara, pero tuvimos nuestras discusiones por el tema, pero termino ganando cuando me dijo que lo necesitaría para sentirse útil y sentirse como una mama.

Llegue a casa más temprano, últimamente no llegaba tarde ya que quería descansar más. Pase por el cuarto de mi hermana, una adorable niña de seis años, dormía dulcemente. Esta niña se robó mi corazón, con sus adorables rizos cobrizos, su piel blanca junto con sus mejillas rosadas, hacían que mi corazón se llene de alegría y valga la pena cada noche que trabajo, cuando me mira con sus hermosos ojos celestes cielo, logra convertirme en lo que ella quería, era mi debilidad.

Era tanta la debilidad que me pidió que haga su pieza al gusto de ella, y así lo hice. Se la pinte toda una tarde de un color rosa princesa, y le compre todo lo que ella quería, cama blanca, cubrecama de las figuras de princesas que le gustaba, muebles rosas, muñecas, vestidos, zapatos, todo. Ya que se lo merecía, era educada y daba las gracias siempre al igual que pedía las cosas con un por favor. Ella se merecía más de lo que le damos con mi madre.

Cerré la puerta de su habitación ya que hoy no tendría que ir al colegio. Porque tenía que hacerse unos estudios por la tarde, más bien una rutina con el pediatra. Por lo menos era viernes, el último día de la semana. Hoy sería un día largo para mí, ya que desde hace un tiempo pedí trabajar solo cuatro días a la semana, así podría pasar tiempo con mi familia. Al fin y al cabo en estos cinco años recolecte una muy buena cantidad de dinero que tengo ahorrada en el banco por alguna urgencia. Pero hoy tengo entrenamiento y show. Llegue a la puerta de mi habitación y tire mi bolso sobre la silla que estaba en mi escritorio. Me saque la remera y mis jeans gastados, y me quede en bóxer. Cerré las cortinas ya que empezaba a entrar la claridad de la madrugada y me tire sobre mi cama matrimonial, un gusto que me di para dormir más cómodo. Encendí la tele para ver algún deporte en los canales antes de dormir, pero mi cuerpo estaba demasiado cansado así que sin darme cuenta, me derribe en un profundo sueño.

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Re: CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

Mensaje por tamis.akd maddox el Dom Mayo 12, 2013 10:11 pm

Capítulo 3: Sharon Mi libertad




Con veinticuatro años ya soy conocida en casi todos los gimnasios de la ciudad. Me preguntan por mi próxima pelea y en qué lugar va a ser. Las luchas a donde yo asisto son reservadas, no están en el mismo lugar siempre, cambian en cada pelea. Las peleas clandestinas son organizadas por gente realmente jodida. Tienes que tener demasiado carácter para meterte en ellas. Mi tío es mi representante, fue el quien me entreno durante estos seis años, y tenía casi mi edad aunque era cuatro años mayor, fue el quien me metió en este mundo. Es una terapia para mí, el subirme arriba del ring provocaba la mayor liberación de todas las tenciones del trabajo y de la vida. Para mí era más que una terapia, me liberaba completamente del mundo y de la realidad…



- Sharon ¿vamos al gimnasio después del trabajo? – me dice mi amiga Sara. Una morocha extremadamente alta, media 1.70 como era mi altura, delgada y con un increíble gancho. Ella también estaba metida en las peleas. Nunca competimos entre nosotras, como primera instancia era mi mejor amiga y no la veía como rival, además cada vez que entrenábamos terminaba ganando con una buena patada que la dejaba en un rincón, se enojaba de vez en cuando, pero luego sonreía como siempre. Si no la conociera tan bien no pensaría que es luchadora. Es demasiado femenina, y cuando digo femenina es por su vestimenta, siempre llevaba faldas, vestidos o jeans realmente ajustados. Ropa que hacia resaltar su silueta. Tenía unos excelentes ojos color miel y las facciones de su cara eran muy bonitas. Vuelvo a repetir no pasaría como luchadora si no la conociera.


- Sí, tengo que entrenar liviano de todas formas, ya que hoy tengo una pelea con la Cobra. – es la luchadora que me tocaba esta noche, he visto sus peleas, solo tengo que esquivar algunas patadas sorpresivas que da y evitar marearme con sus vueltas.



- Genial, iré a verte como siempre. ¿me pasas a buscar o lo hago yo?




- Yo iré por ti.



- Perfecto, luego de la lucha iremos a algún Club. Sinceramente quiero salir, hace mucho no lo hacemos.




- Eso es cierto. Veremos después de la pelea.




- Oh sí que veremos, y vamos a ir, me recomendaron un Club que es solo para mujeres. Después se convierte en un Club mixto, y me dijeron que está muy bueno. Además ya me han regalado dos entradas vip. Así que iremos sí o sí.



- Vale. Prometo poner toda la voluntad posible.



- Vale. – me abraza y me sigue contando sobre ese gran Club, se llama Exclusive Woman, se trata de un lugar donde se dirigen ciento de mujeres para ver a los hombres desnudarse y ponerles unos par de billetes entre sus calzoncillos mientras se desnudan. La idea de ver eso no me agradaba, pero era mi amiga y quería que la acompañara y despejarse. También yo lo necesitaría así que accedí a ir a ese lugar.






Entramos a la gran cafetería DAD`S es el negocio de los padres de Sara, y gracias a que ella les hablo de mí y de la necesidad del trabajo que tenía me contrataron. Las Luchas eran muy bien pagadas, el ganador se llevaba el cincuenta por ciento de lo recaudado si es que lograba ganar. La gente que asistía a esos lugares era de demasiada plata, y la entrada costaba nada más que quinientos dólares, después irían las apuestas aparte. Gracias a mis peleas ganadas nos pudimos mudar con mi mama y con mi tío, que todavía vivía con nosotras luego del accidente, a un edificio con tres plantas, una para cada uno, mi tío también hizo dinero con las apuestas de las peleas que ganaba. Así que él puso la otra parte para comprarla. A pesar de la buena paga, no todas las noches habían peleas a veces había que esperar meses, y nosotros teníamos que vivir el día a día, así que cada uno tenía un trabajo. Yo trabajaba como camarera, pero esperaba que algún día en alguna pelea me viera algún representante de la liga profesional de King Boxing, así podría ganar más plata y vivir de lo que me gusta. A mi madre no le agrado el hecho de que me convirtiera en boxeadora libre, pero no se opuso, porque sabía que cuando algo me gustaba era difícil que me lo saquen.



- Buenos días niñas. – saluda la mama de Sara, es la cajera del lugar, una señora mayor con pelo igual de oscuro que la hija, pero más regordeta, perdió su figura luego de sus cuatro hijos. O al menos es lo que ella nos decía y se reía del comentario cada vez que lo sacaba a colación. – vayan a prepararse hoy va a ser un día bastante movido.



Asentimos y nos fuimos directo a los cambiadores, no nos sorprendía el hecho de que nos diga que hoy habría mucha gente, ya que todos los días las mesas se encontraban ocupadas por ellas. Especialmente por la mañana toda la ciudad se pasaba por aquí para desayunar o llevarse los pedidos a sus trabajos.

Terminamos justo a tiempo cuando la gente comenzaba a ingresar. Lila, Brad y Marcos, los hermanos de Sara ya estaban atendiendo a la gente. Entre los hermanos se llevaban solo un año o dos de diferencia, a excepción de Marcos que era el hermano mellizo de Sara, eran casi iguales. Solo que Marcos era más responsable que su hermana.

Nos pasamos la mitad de la mañana llenando tazas de café, cortando porciones de pasteles, entregando a las mesas los pedidos, limpiándolas cuando se desocupaba para que volviera a estar llena y sonriendo por cada propina. Era una rutina diaria así que no me afectaba. Estaba acostumbrada al movimiento diario. Y si no tenía nada que hacer ayudaba en la cocina. No podía estar quieta.



- Demonios Sharon, ¿puedes tranquilizarte? – me dijo Sara cuando pasaba al lado mío. Viéndome llevar una bandeja llena con pedidos de dos mesas que atendía.



- Ya me conoces amiga. – le digo dedicándole una sonrisa. Me la devolvió al instante, contenta.



Mis mesas estaban atendidas y se había vaciado una así que fui a limpiarla. Una vez que termine me dirigí a la barra donde estaba mi amiga con su hermana Lila. Las dos también ya habían terminado de atender a sus clientes, y deberían esperar a que se desocupe alguna mesa.



- Hoy sí que esta alocado el DAD`S. – Dice Lila



- Es cierto, no pudimos descansar desde que llegamos. –se queja Sara. Apoyándose en la barra mirando a la gente. – maldición mira eso. – me dice codeándome.




Dirijo mi mirada a la puerta de entrada, dos hombres entran en el lugar. Eran dos chicos jóvenes extremadamente sexys de aproximadamente mi edad. El primero era un rubio alto de ojos verdes, llevaba una remera negra con unos jeans oscuros también. Tenía tatuajes en la parte del codo izquierdo. Su cabello era largo, le caía hasta los hombros y se lo peinaba hacia atrás. Era la típica figura de un chico surfista. El segundo era un morocho de la misma altura que su acompañante, podría decir que median 1.90. Eran muy altos y robustos los brazos de ambos estaban bien ejercitados, mostrando cada musculatura trabajada con años de gimnasio, Dios eran malditamente guapos. Llevaba puesta una musculosa celeste que dejaba al descubierto sus grandes e increíbles brazos tatuados, esos dibujos eran negros y demasiado, demasiado sexys. Tenía unos jeans claros gastados, que le quedaban muy bien en su cintura. Su cabello era de color negro, su rostro era bien definido desde su frente hasta su mandíbula, no podía ver el color de sus ojos ya que llevaba puesto unos anteojos negros.
Se dirigieron directo a mi mesa, la mesa que hace dos minutos se había desocupado. El morocho sexy miro hacia todos lados buscando a la camarera, que resultaba ser que era yo. Se sacó sus lentes y… OH SANTO DIOS… tenía unos espectaculares ojos azules, ese azul que solo ves en el mar. Miro directo a mi dirección y sus ojos se clavaron en los míos, se extendió por su boca una gran sonrisa torcida y su mirada no se apartada de la mía. Mierda, mierda, mierda. No podía moverme, me faltaba el aire, era la primera vez que me sentía derrotada, mis hormonas gritaban por cada parte de mi cuerpo en especial entre mis piernas. No voy a decir que era virgen y que nunca lo había hecho porque sería mentira. Pero juro que no miento cuando digo que esto es la primera vez que me pasa cuando veo a un hombre que no conozco por primera vez.
Sentí una mano sobre mi hombro cayendo en la realidad. Logre desviar la mirada y ver de dónde provenía esa mano, era de Sara que no dejaba ver hacia mi mesa.


- Si no quieres ir tú. Con mucho gusto iré yo. – me dijo dando un paso. La detengo y me pongo un paso delante de ella.



- Ni lo digas, esa mesa es mía. – digo agarrando mi bandeja y mirando hacia el lugar donde estaban los Dioses de la perfección.



- Vale, pero déjame uno.



- Solo los atenderé, Sara.



- Vale. Pero si te dan sus números quiero el del rubio. – yo sabía que la debilidad de mi amiga eran los rubios, así que respire de alivio cuando lo pidió.



- Vale, pero ellos me lo darán, no los pediré por ti.


- Vale, ve.




Me dio un empujón y la mire por un segundo, la cara de mi amiga era parecida a la de un niño que conoce por primera vez el parque de diversiones, es la misma expresión de diversión, sorpresa y excitación que se tiene cuando estas frente a la montaña rusa. Me reí ante su forma de actuar frente a los chicos guapos de mi mesa. A medida que me acercaba, me ponía más nerviosa, los ojos de ese chico eran intimidantes y su sonrisa que se corría hacia un lado de su boca era demasiado bella para mis ojos, aun más cuando se le formo un hoyuelo en la mejilla. Dios, Sharon debes controlarte. Son tus clientes, ponte seria. Hice todo lo posible para cambiar mi expresión de sorpresa y excitación, a medida que me acercaba, debía pensar en la pelea que tenía esta noche, en la cantidad de plata que recaudaría si ganaba y en un tema que me tenía pensando todos los días de mi vida que era la libertad de mi padre que estaba llegando dentro de poco. Pero esos ojos, esa sonrisa y ese hoyuelo, bloquearon todo pensamiento serio. En lo único que pensaba era en cómo sería tenerlo en mi departamento, especialmente en mi cama.

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Re: CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

Mensaje por tamis.akd maddox el Miér Mayo 15, 2013 12:43 am

Capítulo 4: Luca… esta chica esta fuera de los límites.

Siempre que estoy arriba del escenario no me importa la mayoría de las mujeres que se encuentran allí. Pero ahora no estoy bailando, estoy sentado con mi mejor amigo y compañero de trabajo en una cafetería esperando a ser atendido. Y en ese momento se acerca ella, una increíble chica, increíblemente guapa. Tiene el cabello color miel dorado recogido en una coleta, unos increíbles ojos de un extraño color, se podría decir que es una mezcla de verde con azul. Eran llamativos, malditamente llamaban la atención. Había una pizca de lujuria en ellos, lo sé. Los rasgos de su cara eran bien definidos, nariz pequeña, cejas depiladas con cuidado, pestañas negras perfectamente arqueadas. Su boca era la mayor de las tentaciones, era hermosa, los labios eran gruesos, eso labios eran perfectos para pasarte todo el día besándolos. Maldita sea hasta su cuerpo era de una perfecta modelo, como las que me gustan a mí, no era demasiada flaca ni demasiada rellena, era un cuerpo normal, perfecto. Esta chica hacia que mi polla reaccionara en menos de un segundo al verla caminar hacia nosotros, moviendo sus increíbles caderas en un short negro, que se los arrancaría con los dientes. Oh si, ya mi cerebro estaba encendido en depredador sexual. Debía tratar de apagarlo, debería…

- Buenos Días caballeros, ¿Qué desean desayunar? – pregunta la más sexy de las camareras una vez que estaba en nuestra mesa, hasta su voz hacia que mi entrepierna doliera de la erección, joder debo calmarme.

- Yo quisiera un cappuccino con una porción de tarta. – dice Nick, mirando a la chica de arriba abajo. Este chaval era más pervertido que yo. Estaría pensando la forma de sacarle su número, de eso estoy más que seguro.

- ¿Qué tipo de tarta señor?

- Oh solo llámame Nick. ¿Cuál es la mejor?

- La tarta de almendras es deliciosa, señor Nick.

Me reí por dentro al escucharla a la chica decirle sarcásticamente esas últimas palabras. Además de bonita, tenía temperamento.

- Vale. Comeré esa… tengo el presentimiento de haberte visto en algún lado.

La chivata se puso completamente nerviosa, se le tensaron los músculos del cuello, y apretaba su lapicera con fuerza entre las manos. ¿Por qué se habría puesto así?

- Disculpe, pero yo no tengo el mismo presentimiento.

La joven anota en su libreta el pedido de mi amigo y luego se gira para mirarme. Sus ojos eran verdeazulado resaltaban por sus extensas pestaña negras y largas, me puse bastante nervioso con esa mirada. Se mordió su labio inferior, provocando que mi mirada quedara clavada ahí.

- Oye gilipollas, ¿vas a ordenar algo? – dice Nick. Dejo de mirar a la increíble boca de la chica por un momento para fulminar con la mirada a mi amigo.

- Sí. solo quiero un café con leche.

- Bien señor, ¿lo quiere acompañar con algo?

Oh sí, claro que si con tus labios quería decir. Pero no simplemente negué con la cabeza. Anoto en su libreta el pedido y se dio la vuelta dándonos una increíble sonrisa. No podía despegar mis ojos del culo de esa muchacha era bien tallado. Dios debo mirar a otro lado o me volvería loco en poco tiempo. Nunca, pero nunca antes me había llamado tanto la atención una mujer. Solo tenía sexo y me iba. Pero esta chica provoco en cada parte de mi cuerpo una explosión y un sentimiento que no podía definir. Me intrigaba saber quién era, que hacía y todo lo de ella, aparte de tenerla entre mis sabanas. Con el hecho de pensar si tenía novio ya me ponía loco. Es obvio que debe tener uno, una chica tan hermosa no podría estar sola…

- En que estás pensando idiota. – la desagradable voz de mi amigo hizo que dejara de pensar en ella. Lo mire y él tenía una extensa sonrisa en sus labios. Ya sabe en lo que pienso.

- En nada.

- Luca, a mí me parece extremadamente sexy la chica también, pero tienes que quitar esa cara de sorprendido y deja de comportarte como un gilipollas.

- No me comporto como un gilipollas.

- Oh sí. si lo haces. Cuando se venía acercando la observabas y la desnudabas con la mirada. – dice mi amigo. – te intriga.

Me mira y arquea una ceja. Maldito idiota, me conoce desde que éramos niños y sabe todos mis pensamientos, movimientos, todo de mí, es como mi hermano.

- Vale, me intriga.

- Sabes hermano. Tengo el presentimiento de haberla visto en algún lado. – dice Nick frunciendo el ceño, pensativo mirando en su dirección.

- Conoces a la mitad de las chivatas de la ciudad, así que podrías conocerla.

- No idiota. No la conozco a través de la cama.

- ¿entonces?

- De otro lugar. Nose puede que sea del club que la haya visto. Pero no me acuerdo.

- No tiene pinta de ser la alocada mujer de las noches del club.

- Apuesto a que muchas de las mujeres que asisten al lugar no son iguales en su casa, eso no cambia las cosas.

- Es verdad.

Miramos a donde estaba la morocha y la rubia. Las chicas estaban hablando entre ellas sonriendo y hablando. Tenía una risa dulce y unos dientes muy blancos. Es poco decir que era la perfección en persona. Luego agarro la bandeja con nuestro pedido y se dirigió a nosotros.

- Bien aquí tienen señores. – dijo mientras colocaba las tazas y la tarta frente a nosotros.

- Gracias bombón – dijo Nick tomándole el trasero.

- Yo si fuera tú no haría eso. –dijo la chica con un tono de amenaza en sus ojos.

- Vale no te enojes cariño.

Se dio la vuelta fulminando con la mirada a mi amigo y se fue. Es un idiota. Y me gusto el temperamento firme de la muchacha, tenía carácter, eso provoco más excitación, mierda.
Hablamos con Nick sobre el trabajo de esta noche, cuál sería la temática y que es lo que deberíamos hacer.

- Oye Luca, antes de ir a trabajar, tengo un par de entradas para unas luchas libres esta noche. Las consiguió mi primo por medio de un conocido. Y dice que hay una pelea que nos va a dejar con todas las pilas para el trabajo y mucha imaginación.

- ¿Dónde es? Y de que se trata.

- Son luchas masculinas y femeninas libres. La dirección no la sé todavía porque eso me lo va a pasar mi primo en cuanto se lo confirmen pero es hoy a la noche. Podríamos ir y despejarnos de la rutina.

- Está bien.- dije. Necesitaba cambiar mi agenda diaria de entrenar, trabajar y volver a casa.

- Perfecto. Veremos a un par de chivatas dándose arriba del ring. Va a ser excitante. – Nick tenía mucho entusiasmo por ir esta noche. Y a decir verdad, yo también… - voy al baño, paga el desayuno amigo, yo tengo las entradas.- me guiña el ojo

- Vale. – hago señas a la camarera para que me traiga la cuenta y saco mi billetera.

- Son 30 pesos, señor.

- No te cansas de decir señor todo el tiempo. – me molestaba el hecho que me digan señor, pareciera como si fuera una persona grande o importante, lo odiaba siempre.

- Solo es parte de la educación y comportamiento del lugar, señor.

- Bueno a mí me desagrada esa palabra. Llámame muchacho, chico, pibe o Luca. – dije dejándole un billete de 50.

- Vale señor muchacho Luca.

- Me encanta tu sarcasmo chivata. – le digo dándole una sonrisa pícara mirándola de arriba abajo.

- Veo que no solo su amigo es todo un encanto.

- Mi encanto es mayor que mi amigo. De eso puedes estar segura. – me inclino hacia atrás para verla mejor. Me encanta como su cara se estaba poniendo colorada de la rabia.

- Si claro.

- ¿Qué te parece el sábado por la noche?

- ¿Qué cosa? – me dice sorprendida.

- Para que conozcas mi encanto, te invito a salir el sábado por la noche.- le guiño y le sonrió al mismo tiempo.

- Oh, lo lamento. No salgo con clientes. Y menos con niñatos.

- Vale. La invitación está en pie. Así que no vendré a desayunar por un tiempo así dejo de ser cliente.

Cuando la muchacha iba a responder escuche una risa profunda. Los dos dirigimos nuestra mirada a la barra y ahí estaba mi amigo con la morocha hablando. Diciéndole algo al oído. Ya me imagino que le estaría diciendo.

- ¿Y bien? – le digo haciendo que volviera a mirarme. Sus ojos verdeazulados eran lo único que podría querer mirar todas las mañanas cuando me levantara. Esta chica era hermosa. E increíblemente cabrona.

Se acerca a mí. Oh dios está más cerca de lo que creía, se inclinó poniendo se cara a solo centímetros de la mía, su camisa blanca tenia los primeros botones desabrochados dejando ver sus magníficas tetas y su corpiño blanco. OH DIOS mi cabeza estaba a mil revoluciones, y mi polla lo duplicaba. Con un solo movimiento podría poner mi boca junto a la suya y probar su sabor.

- Ya se lo repetí Luca. No salgo con clientes y no salgo con chavales engreídos. Tome su cambio.

- Quédatelo, es tu propina guapa. –me levanto y ella es casi tan alta como yo, su mirada iba de mis brazos a mi pecho, eso hizo sentirme más cómodo conmigo mismo. Su mirada termina en la mía y se desvía con un color rosado en las mejillas, estaba avergonzada de que haya sido testigo de su observación hacia mí. Me rio por dentro. Le silbo a mi amigo que estaba con la morocha y levanta su mano para que vaya yendo afuera.

- Es mucho.

- No importa. Emmm… nose como llamarte camarera. Me dices tu nombre.

- Emmm…- me mira de arriba abajo con una sonrisa maliciosa. -Solo camarera, gracias. – se dio la vuelta con la bandeja llena con nuestras tazas vacías.

Su mirada era increíblemente sexy. Me volvía loco. Si de algo tienen que estar seguros es de que soy una persona que busca lo que quiere, no dejo de pelear por lo que quiero. Y en este preciso momento quiero a la camarera quien no me ha dado su nombre, pero iba a averiguarlo. Hay algo de ella que me intriga, eso me molesta porque estaba en la duda. No sé si quiero tenerla conmigo por una noche o levantarme todas las mañanas con su cara angelical y demoniaca al mismo tiempo.

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Re: CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

Mensaje por tamis.akd maddox el Miér Mayo 15, 2013 12:44 am

Capítulo 5: Sharon ¿Cómo escapas de el?

Quisiera que mis sentidos volvieran a ser normales pero no. Después de ver a este chico no volvería a ser normal. Él es hermoso, su sexy voz masculina todavía estaba en mi cabeza. Sus ojos azules estaban en mi mente, no podía olvidarme de ellos. Me gustaba, me encantaba su ridícula insistencia por salir conmigo, su comportamiento, me gustaba que sea tan sexy. Aunque odiaba el hecho que me hizo enojar un par de veces, hizo sentirme de otra manera. Ya no habían problemas en mi cabeza, no había peleas que debía concentrarme, estaba el. Solo él. Y eso me preocupaba, no he estado así desde mi última relación, con un idiota al que le entregue mi virginidad como una niñata infeliz y luego me dejo, era todo lo que el buscaba meterse en mis bragas, pero este chico, este chaval llamado Luca, no me importaría tenerlo por una noche.
Mi cuerpo ardía como el infierno. El tenerlo esos cinco minutos cerca hizo despertar cada parte de mi cuerpo dormido. En cuanto llegue a casa me daré una buena ducha fría, para bajar la temperatura y concentrarme en la pelea de hoy.
Luego del gimnasio y del trabajo, estoy de vuelta en casa. Temprano y a tiempo para hacer mi bolso. Mi madre había llegado del trabajo y estaba en la cocina preparando algo para comer. Mi tío estaba en el sillón de mi madre viendo la tele. ¿No se había comprado nada para su departamento todavía?

- ¿Sharon, hija eres tú? – pregunta mi madre. Obvio soy yo quien más entraría a tu casa sin llamar, pensé.

- Si mama, soy yo. Solo vine a ver si estabas bien antes de subir a mi departamento.

- Oh hija, estoy bien, estoy preparando algo para comer, ¿ya comiste algo?

- No mama, recién llego del gimnasio.

- Oh porque no te quedas a comer algo… ¿Cómo estuvo tu día?

- Bien ma. Te agradezco, pero quiero ir a ducharme y preparar las cosas para la pelea de hoy.

- Oh bueno Sharon pero tu sin comer no vas a ningún lado. – se da la vuelta y se cruza de brazos. Oh dios, como odio cuando se pone protectora.

- Mama ya no soy una niña y estoy bien.

- No me importa eres mi hija, y no quiero que te desmayes por no tener las proteínas adecuadas, sube a ducharte y baja a cenar algo.

- Mama…

- Nada, ve ahora Sharon.

- Hermanita, porque no…- interrumpe mi tío para calmar las cosas.

- Oh no Bob, tu no interrumpas. Si yo acepto que ella sea luchadora, ella debe aceptar que yo cuide su salud, un deportista necesita muchas vitaminas y proteínas, tú lo sabes. – señala a mi tío con una cuchara de madera.

- Tiene razón tu mama, Sharon. hazle caso.

Ahora los dos parecíamos niños de cinco años regañados por algo malo que habíamos hecho.
- Vale, vale, iré me bañare y bajare para comer – digo levantando los brazos y dirigiéndome a la puerta de salida.-… ¿contenta?

- Sí. te quiero. No tardes bebe. – dice mi madre con una sonrisa, puede que sea hermosa y bastante buena, pero a veces es detestable...

Subí las escaleras hasta el último piso, donde se encontraba mi departamento. Abrí la puerta y entre al lugar.
Mi departamento se basaba en paredes colores lilas en el comedor, en la cocina era verde y en mi dormitorio las paredes eran color blanca. Los muebles eran todo de madera color clara. Tenía un sillón amplio y blanco, del cual no dejaba que Bob se sentara en él. Preferiría que mi perro de raza labrador lo haga, ya que era más limpio. Y aunque era imposible de creer nunca se acostaba en el sillón, tenía su propio colchón donde se la pasaba durmiendo. Adoraba y amaba mi casa, ya que fueron años de sacrificio para tenerla. Y las cosas que tengo fueron también un gusto para darme a mí, ya que con las peleas podía comprarme de a poco las cosas. Ahora estaba completa, así que no tenía que preocuparme de comprar nada, tenía dos televisiones, un aparato de música, heladera, cocina, mesa sillas, cama, todo lo que quería.
Puse música de fondo mientras me preparaba para darme una ducha rápida. Bon jovi era mi cantante favorito, al igual que Aero Smith, entre otros. Me puse una calza negra, una musculosa deportiva roja y mis zapatillas deportivas blancas. Agarre mi bolso del mueble de mi habitación y coloque las vendas, el protector bucal que pocas veces lo usaba, el short y una remera para después del encuentro, desodorante, peine, una toalla, jabón y shampoo.
Agarre la campera negra deportiva y Salí para bajar a lo de mi madre.


Mi madre y Bob ya estaban comiendo. Había hecho espagueti con salsa, pero para mí los hizo con manteca y queso. Sabía que tenía que pelear así que no le puso su salsa pesada. Comí un plato y luego la ayude a limpiar la cocina.
Sonó el timbre y conteste por el interruptor que tenía mi madre en la casa.

- Diga.

- Soy yo Sharon, Sara.

- Sube. – le abrí tocando el botón del interruptor y ella subió las escaleras. Fui directo a la puerta a recibirla. – demonios amiga, vas a una pelea, no a bailar. Acuérdate que saldríamos después.

- Lo sé, en mi coche esta la ropa que usare para salir, esta es para los luchadores que estarán ahí.

Sara tenía puesto una falda negra demasiado corta, dejando ver sus increíbles piernas largas. Llevaba tacones rojos que hacían conjunto con su top rojo. El pelo negro alisado y suelto junto a unos aretes rojos.

- Vale, lo que tú digas, aparte sabes defenderte.

- Obvio que sí. – golpea con el puño cerrado en mi hombro, haciendo que grite del dolor me agarro desprevenida.

- Bruja… - murmuro.

- Te oí. – dice cuando pasa a la sala donde está mi madre y mi representante y tío Bob. – buenas noches señora Thompson.

- Sara. Siempre te dije que me llames Lili. – dice mi madre disgustada por el apellido que había dicho mi amiga. Yo también lo estaría, no me gusta portar ese apellido pero es lo que me toco.

- Vale, Lili. Buenas noches Bob.

- Sara puedes llamarme cariño. – dice mi tío mirando a Sara de arriba abajo. Degenerado.

- Sí. solo en tus sueños Bob.

Mi madre empezó a reírse y yo lo hice al mismo tiempo. Mi tío le dedico una sonrisa a mi amiga y ella le saco la lengua. Siempre Bob trataba de coquetear con Sara, pero ella no quería saber nada.
- Bien chicas, es hora que vayamos yendo. – dice Bob levantándose del sillón. Mi tío era atractivo media 1.92, era rubio y además tenía ojos verdes. Nose que es lo que no le agradaba a Sara, puede ser su fachada, jeans gastados, remera blanca y campera de cuero. Puede ser, porque a ella le gustaba los que aparentaban ser ricachones y sobre todo alineados. En simple palabras perdedores que te usan un rato.

- Si vamos yendo, ya quiero verte Sharon. – dice Sara entusiasmada.

- Ve con cuidado hija, te quiero. – mi mama me da un fuerte abrazo como en todas mis peleas, me pide que me cuide y que no me haga daño, no le gustaba cuando venía con algunas heridas

- Lo hare mama, yo también te quiero. –le devuelvo el abrazo y me retiro hacia la calle donde estaban Bob y Sara.

Desde que tuvimos el accidente esa noche no me gustaba dejarla sola. Pero sabía que iba a estar protegida con mi perro, siempre se lo llevaba a su casa cuando me iba. Era un perro guardián, y además tenía mi número para llamarme de inmediato si pasaba algo.
Subimos al auto de Sara, y nos pusimos en camino al lugar de pelea. No le preste atención a la dirección donde le había indicado Bob a Sara, simplemente me coloque mis auriculares escuchando música para concentrarme, siempre lo hacía antes de las peleas, y ellos nunca me interrumpían, me dejaban en mis pensamientos.
Esta noche no estaba completamente concentrada en mi rival ni en mi cuerpo, estaba concentrada en Luca, en sus músculos, sus bíceps, su pecho, sus increíbles ojos, a través de la ventana podía verlo. La canción de mi querido Bon Jovi – Bed of roses, no ayudo mucho. No podía sacarme a Luca de mi cabeza, imaginarlo en mi cama o en la de él, sentir como serían sus besos, sus caricias… Dios debo concentrarme, debo pensar en la cobra. Coloco mi cabeza hacia atrás y cierro mis ojos, tratando de concentrarme, tratando de no pensar en el chico de los ojos azules…









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Re: CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

Mensaje por tamis.akd maddox el Miér Mayo 15, 2013 12:46 am

Capítulo 6: Luca… Amigo, ten cuidado con esta chica.

Nick estaría en casa en media hora para llevarme a ese lugar de lucha libre. El bolso para el trabajo ya estaba preparado, así que lo único que hice fue ponerme los jeans claros, una musculosa blanca y una camisa a cuadros roja, me peine en pelo con un poco de gel dejándolo en una cresta, tenía el pelo corto así que quedaba bien no muy llamativa, me puse mi arete de diamante en una de mis orejas y me fui a la sala donde estaba mi hermana y mi madre viendo la tele en el gran sillón negro de cuero, me senté al lado de ellas y Lidia se sentó cerca de mi abrazándome.

- Hueles bien Lu. – me dice mi hermanita, le di un abrazo fuerte pegándola a mí. La quería demasiado, era mi debilidad esta niña.

- Gracias princesa. – se ríe tapándose la boca inocentemente.

- ¿A dónde vas? ¿tienes una cita?

- Oh no hermanita, saldré con Nick a… un bar, es un lugar donde va la gente grande.

- ¿y ahí estará tu novia? – siempre Lidia tenía la esperanza de que su hermano traiga a una chica a casa, parecía como mi madre en ese tema. La cuestión de que nunca traje a una mujer a casa, no era por que fuera un perdedor con las mujeres, todo lo contrario podría tener a cualquiera. Pero ninguna de las que conocí llego a mi corazón. Ninguna.

- No cariño, no tengo ninguna novia. – Lidia frunce el ceño y me mira directo a los ojos, amaba esa mirada, esos ojos color cielo eran mi debilidad.

- Luca ¿no te gusta ninguna chica?

Ante esa pregunta solo vino a mi cabeza una imagen, un hermoso color verdeazulado, seguido por una mirada, tierna y a la vez una sonrisa demoniaca, el rostro de la camarera estaba ahora en mi cabeza. Nose porque, pero la pregunta de Lidia automáticamente me mostro esa imagen. A la más sexy de las chicas que he visto en mi vida. Pase todo el día pensando en ella, hasta cuando fui al gimnasio y volviendo a casa. Pero en algún momento mi mente apago esa imagen hasta este momento.

- Es muy posible que haya alguien Li, pero no creo gustarle.

- Yo podría hablar con ella, ¿Cómo se llama? – ahora sus ojos estaban iluminados y entusiasmados.

- Nose su nombre bombón. – coloco mi mano sobre su cabeza revolviendo sus rizos bien definidos.

- No hagas eso Luca. – dice mi hermana enojada. - ¿es bonita?

Demonios sí que es bonita, más que bonita. Es una diosa de la hermosura, algo jamás visto, pero no puedo hablar eso con mi hermana de apenas seis años. Es una locura.
No me había dado cuenta que mi madre estaba observando nuestra conversación. La miro y le suplico mentalmente que me salve de este momento. Sin embargo ella se ríe y levanta los hombros, dándome a entender que no tenía alternativa, ella también quería saber sobre la chica camarera.
Resoplo y miro a Lidia que no apartaba la mirada de mí.

- Si Li es muy bonita. Pero no tanto como tú.

- Bien, igual debe ser bonita como tú lo eres Lu. – dice volviendo la atención a la tele, donde estaba su película favorita de princesas.

Mi madre me sonríe y yo se la devuelvo. Mi madre nunca conoció a ninguna chica con las que, por así decirlo, salía. Siempre me preguntaba si estaba con alguien, pero le decía que no. No había ninguna chica con la cual pudiera presentarle a mi madre. A parte estaba muy ocupado haciendo que a ellas dos no le faltara nada como para andar en amoríos. Y el hecho de ser strippers, era otra cosa que lo impedía, eran celosas y reclamaban mucho, no quería arrastrar a nadie en mi vida, y mucho menos que soportara que otra mujer me viera como lo tendría que hacer una sola, así que siempre decidí estar solo. Hasta que la camarera entro a mi vida, había algo en ella que hacía sentirme otra persona, olvidándome de mi vida y mi trabajo.
El timbre sonó, así que me levante y fui a abrirle a la única persona que podría ser, Nick. El ingreso a la casa dándome un puñetazo en el brazo y dirigiéndose al salón donde estaba mi hermana y mi madre. Las saludo a ambas y a Lidia la levanto para abrazarla y tirarla para arriba y abajo en el aire, ella reía, lo quería mucho a Nick, era como otro hermano para ella. Y Nick era como yo mataría a cualquiera que le haga daño, era como una hermana para él. Éramos una familia.
- Suéltame Nick jajá – le dice Lidia.

- Vale, pero solo si le das un beso y un fuerte abrazo a tu hermano de corazón. – Ella lo hace y la deja en el sillón donde estaba. Riéndose.

- Nos vamos Nick. – le dije agarrando mi bolso. Y saludando a mi madre.

- Ten cuidado Luca, y si hay una chica dando vueltas en tu corazón déjala entrar.

- Mama… - me sorprendió que me diga eso, siempre decía que tenga cuidado pero lo de la chica era nuevo. Me agarro la cara y me dio un beso en la mejilla. Sonriéndome. – vale me cuidare y lo otro lo intentare. – solo si ella quiere pensé.

- Nos vemos Li. Dame un abrazo fuerte. – mi hermana separa del sillón y me da un fuerte abrazo como le pedí.

- Trae a la chica. Quiero conocerla Luca. – dice ella.

Genial ahora van a estar así todos los días hasta que les diga que no hay nadie o le traiga a la chica. La sexy camarera, la idea se estaba grabando en mi cabeza, provocando un nuevo objetivo.
Salimos con Nick hasta mi auto. El dejo el suyo en su casa, así que tomamos el mío. Era una camioneta Nissan Rogué 2009 color negro, todavía lo estaba pagando. Lo había sacado en cuotas una vez que termine con la casa. Nick se subió y ya coloco la música que a él le gustaba. Por suerte teníamos los mismos gustos así que deje que aerosmith sonara en el auto.

- Oye, ¿a qué se refiere con traer una chica Lidia? ¿hay alguna muchacha en tu cabeza? – se ríe mi amigo

- Solo cállate y dime a donde debemos ir idiota.




Tome la dirección que me había dicho Nick, nos estacionamos en un enorme galpón, que estaba oscuro y a puertas cerradas, no creo que este sea el lugar se habría equivocado, o su primo le paso mal la dirección.

- ¿estás seguro? – le dije.

- Ya te dije que las peleas no se dicen el lugar hasta que se confirmen. Son clandestinas, así que si estoy seguro que es este el lugar, saca tu maldito culo adinerado del carro, y compórtate como el chico malo del escenario.

- Vale. – apago el motor del auto y nos encaminamos al lugar, estaba solitario, no se veía a nadie en la calle, estaba completamente deshabitado.

Nick toco a la enorme puerta de metal una vez. Un enorme hombre moreno abrió la puerta. Su mirada era amenazante, mirándonos de arriba abajo.
- ¿Qué quieren? – dice en voz gruesa cruzándose de brazos. Este tío con un solo manotazo nos tiraba a los dos juntos.

- Clandestine Nigth. – dice Nick sin basilar.

- Pasen. Denme las entradas caballeros. – toma los pases que le extiende Nick y los guarda en una caja que tiene al lado. – sigan por el pasillo y bajen las escaleras hasta llegar al subsuelo.

Caminamos hasta llegar al pasillo, luces rojas de emergencia rojas iluminaban el lugar hasta donde encontramos las escaleras, a medida que bajábamos se escuchaba música y gritos. Una vez que encontramos la puerta del subsuelo otro hombre musculoso, esta vez rubio, nos abrió la puerta sin decir nada.
Nos encontramos con una enorme habitación, con al menos mil personas, todas estaban sentadas y se levantaban de vez en cuando para gritar algo a los luchadores. Arriba del ring se encontraban peleando dos grandotes hombres, con guantes de boxeador, patadas, puñetazos, caídas, sangre, de todo se valía arriba del ring. Era increíble, la adrenalina en menos de un segundo estaba por todo mi cuerpo, alerta ante cualquier movimiento mal pensado de alguien, me recordaba a mis cuatro años de boxeo. Todavía recuerdo como defenderme y como atacar. Lo había olvidado. Nick saludo a un hombre muy delgado que no parecía pertenecer al ambiente de las peleas, tenía alrededor de treinta años y algo más seguro, era flaco, petizo y con grandes granos en toda su cara.

- Aquí están primo. – saluda el flacucho.

- Pues bien. Donde nos ubicaremos Sam – dice mi amigo.

- Por aquí. Sus ubicaciones son exclusivas estarán a pocos metros de los luchadores, y las chicas luchadoras. – a esta última frase se da vuelta y guiña un ojo en nuestra dirección.

- Este es mi amigo y hermano Luca.

- Mucho gusto, mi nombre es Sam, soy el organizador de las peleas y ubico a las personas en sus lugares junto con otros socios. Aparte de eso soy el primo de Nick. –dice extendiéndome la mano. La tomo para saludarlo.

- Mucho gusto también. Pensé que las entradas se las había dado un conocido suyo.

- Siempre le digo eso a todos. No quiero que me conozcan por ser parte de la organización de las peleas, es un negocio jodido, aun más cuando no está en regla las cosas. Así que siempre le digo a mi primo que haga como si no me conociera ni sepa que es lo que hago. Es un secreto que ahora lo sabes. Así que tampoco debes decir nada. lo digo enserio chico.

- Vale. – le digo poniéndome serio.

- Vale. Aquí los dejo, cualquier cosa si necesitan algo de beber o comer, las chicas con solo un short y un top diminuto son las camareras, pídanle a ellas eso. Para las apuestas estoy yo o unos cuantos más, pero esta sección me pertenece así que las apuestan son conmigo, no se puede cambiar de luchadores una vez que comience la pelea y no se puede apostar por los dos peleadores. ¿entienden?

- Si – decimos los dos al mismo tiempo.

Las dos peleas que siguieron eran masculinas, mi amigo había apostado y ganado alrededor de cinco mil pesos, yo no quise apostar, no tenía fe de ganar y no quería tirar la plata por nada. La próxima pelea era la última de la noche, y era femenina, la verdad no me interesaba ver a un par de chicas sacándose los pelos y rasguñándose, puede que suene machista pero este tipo de ambiente es solo para hombres para mí.
Luego de que limpiaron el ring que estaba encerrado en una especie de jaula, sube en el presentador de las peleas, anunciando la próxima pelea.

- Señoras y señores, esta noche en el Clandestine Nigth, tenemos el agrado de presentar a nuestras ultimas luchadoras, si señores son mujeres, pero no del todo débiles. – comenzó el hombre. – esta noche tengo el agrado de presentarles a nuestra primera retadora, con quince peleas ganadas y sin ninguna derrota. Quiero oír fuertes aplausos y gritos a nuestra retadora Melanie “La Cobra” Stand.
La música de fondo de los Rolling Stone se mezclaba con los gritos y los aplausos del público, una chica morena demasiado grandota y con un increíble cuerpo de luchadora sube al ring, saludando con una mano en alto a la gente. Su cara era seria, con algunas marcas por los años de pelea seguro, tenía la mirada de asesina. Si fuera mujer pensaría dos veces en pelear con esa chivata.

- Bien caballeros, la otra luchadora es conocida por muchos del lugar, nuestra promesa en las luchas libres, acepto el reto de pelear con “la cobra” para demostrarle quien es la campeona. Ella es la increíble, la hermosa, la promesa del King boxing, la maldita mujer que nos rompe el corazón, la campeona Sharon “la sombra” Thompson.

La música de entrada de Aerosmith llamó mi atención, era mi canción favorita Dream on. Las luces se apagaron dejando solo el reflector que la iluminaba haciendo la entrada, no se le veía el rostro, estaba tapado con una capucha en una bata roja. La acompañaba un hombre con una gorra blanca y una campera que decía el nombre de la luchadora junto a él una morocha vestida de la misma manera, para mi sorpresa era la morocha de la cafetería de hoy. ¿Qué hacía ahí?
La muchacha de la bata se subió al escenario y tiro de su capucha hacia atrás. SANTOS INFIERNOS. No era posible mis ojos no estaban seguros de lo que veía, era la camarera… el público se levantó de sus asientos aplaudiendo, gritándole, mostrando carteles con su nombre. Sus labios curvaron una sonrisa maliciosa y saludo a todos los que estaban en el lugar.
De repente sus ojos verdeazulados se clavaron en mí. Una pizca de sorpresa y diversión habían en ellos. Curvo aún más su sonrisa y me señalo. No, no, no, no. Maldición, si antes creía que era sexy, ahora era malditamente la más sexy de todas. Mi cuerpo y mi entrepierna reacciono en ese momento, estaba excitado, verla arriba del ring, a punto de pelear y entrando con mi canción favorita, eso era algo increíblemente sexy. Dios.
Sharon, el cual era su nombre que ahora lo sabía, se fue a la esquina del ring sin despegar su mirada de mí. Su sonrisa se desvaneció y levanto una ceja en forma de duda.
Una figura masculina se interpuso entre Sharon y yo.
- Bien muchachos ¿van a apostar? – dice Sam, el primo de mi amigo.

- Yo sí. – dice Nick. – apostare mil por la cobra.

- ¿Estás seguro primo? - dice Sam. – Sharon es la campeona.

- Lo sé, pero la otra chica no tiene derrotas, toma mi maldita apuesta y listo.

- Vale. – le entrega un papel con la apuesta hecha. - ¿y tú Luca?

- Primo, Luca no ha apostado todavía, ¿Por qué lo haría por la camarera y la cobra?

- ¿la camarera? – pregunta Sam dudando.

- Si, esta mañana fuimos a una cafetería del centro y ella nos atendió. Vale admito que no tiene pinta de luchadora si no lo vez con tus propios ojos. – dice Nick.

- Ya está bien. Si Sam apuesto. – le extiendo tres mil a este y me queda mirando. – todo a Sharon. – me da un papel con el nombre de ella y la suma que ganaría si ella es la vencedora, y me sonríe.

- Buena apuesta. Suerte a los dos. – dice y se retira a los demás hombres que lo llaman.

Sharon estaba con el rostro serio, escuchando al tipo que estaba con ella, le coloco los guantes y miraba atentamente a su rival. Asentía a cada cosa que le decía. Su rostro serio era más sexy que su sonrisa, estaba concentrada. Tenía un sujetador deportivo rojo y un short deportivo del mismo color con detalles bordo, unas espinilleras blancas.
Estaba realmente sexy. El ruido de la campana resonó en el lugar, los gritos se duplicaron y la gente se levantó de sus asientos. Yo hice lo mismo para tener una mejor visión.
El árbitro se puso en el medio y les hablo a las dos chicas, las caras de ellas estaban frente a frente, mirándose con mucho odio. La morena la miraba de arriba abajo, y Sharon le dedico una sonrisa divertida, estaba confiada. Se dieron un saludo rudo golpeando sus guantes y se retiraron hacia atrás dándose distancia. Sharon dio una mirada hacia donde estaba y volvió a ver a su rival. Maldita sea, estaba por explotar, era tan hermosa que no me gustaba que su perfecto rostro estuviera a minutos de ser roto.
Mi corazón se detuvo en el momento que la cobra le dio un buen golpe de puño directo a la cara. La cara de Sharon dio a un lado cuando lo recibió, la morena se alejó brincando en el lugar, los gritos comenzaron en aumento y silbidos. Sharon se tocó en el lugar donde recibió el golpe, negó con la cabeza y se abalanzo contra su rival. Mi cerebro mandaba impulso a mis ojos para impedir que pestañara para no perderme la increíble combinación que hizo la chica. Le dio un buen golpe de puño en forma de gancho acompañado con una patada de barrido. La morena automáticamente toco la lona del suelo después de tremenda reacción de la camarera. Dios estoy caliente, caliente al verla defenderse y golpear. Era increíble.
- Joder, juro nunca más tocarle el trasero a tu chica. – dice Nick con los ojos como plato esta tan sorprendido como yo.
La cobra se levantó y corrió directo a Sharon pero esta la detuvo con una patada frontal en el pecho y un grito de fuerza. Madre santa esta chica es más que increíble. Su rival no podía levantarse, solo logro darle un golpe cuando Sharon la estaba derribando con dos patadas y un puñetazo. Sin embargo, la cobra era terca, se levantó y se cubrió de unas cuantas piñas que le daba la camarera. En cuanto dejo de golpearla, la morena le dio una patada circular haciendo que Sharon callera hacia atrás.
- Levántate mujer. Tú puedes campeona. – dice un hombre que estaba al lado mío.

- Vamos Sombra, levántate. Y mándala al infierno. –grita otro.

Sharon se levanta y tenía una línea roja en su labio izquierdo. Maldición estaba sangrando. Pero asusto más la cara de Sharon, estaba completamente ida, se limpió la sangre que estaba en su rostro, y se abalanzo hacia la cobra. Lo siguientes movimientos que hizo fueron tan rápidos que el lugar quedo en silencio. Golpes con puño directo, cruzado, en gancho, descendente, ascendente y de giro lo siguieron con una última patada en salto.
Nadie se movió y nadie respiro, hasta que la cobra fue cayendo hacia atrás quedando derribada en el suelo, no se levantó de ahí hasta que el árbitro abanico sus manos dando a entender que la chica estaba fuera.
La campana sonó y todo el público volvió a la vida, gritando y aplaudiendo.
- Sharon, Sharon, Sharon…. – se escuchó en todo el cuarto.

El muchacho que estaba con ella se subió al ring levantándola entre sus brazos y sonriendo. Ella levanto sus brazos en forma de victoria con una amplia sonrisa mostrando su protector bucal. Su amiga se subió también abrazándola una vez que el tipo la bajo.

- Maldición, acabo de perder mil por no apostar a la camarera, pelea como el infierno. ¿viste sus movimientos? Joder.

- Si la vi hermano, es increíble y excitante. – no dejo de mirarla. Una marca morada se estaba asomando en su mejilla izquierda, eso no me gustaba.

- Oh. –dice Nick. Lo miro sorprendido. – te ha gustado.

- Cállate idiota, solo digo que es una gran luchadora.

- Si y te excita. – no me había dado cuenta que lo había dicho en voz alta.

- Aquí tienes. – dice Sam entregándome una gran cantidad de dinero con una gran sonrisa, eran alrededor de diez mil pesos. – te lo dije primo, es la mejor.

- Maldición la próxima lo pensare. – dice.

Miro al escenario y ya no estaba la chica, maldición me gustaría hablar con ella.
- Ya se acabó la pelea Luca, ¿nos vamos? Debemos trabajar. – dice Nick histérico, sabía que estaba enojado porque perdió plata en esta última pelea.

- Vale. Vamos.

Cuando salimos la calle estaba repleta de autos, yendo hacia la avenida por donde habíamos venido, nose de donde salieron todos ahora.
La silueta de una morocha llamo mi mayor atención, era la otra camarera, la amiga de Sharon.
- Oye chaval, mira, es la morocha con la que hable, joder esta terriblemente sexy. – dice Nick. Se desvía de nuestro camino para encontrarse con ella. Mierda, ahora llegaríamos tarde.
Se colocó detrás de ella para hablarle en el oído. Esta giro con una gran sonrisa y lo saludo.
- Pero qué guapa esta. Me imagino que estarás sola. – dice Nick

- A decir verdad no. Estoy acompañada.

- ¿novio? – mi amigo estaba tenso en ese momento mirando a todos lados. Genial ahora veré otra pelea.

- No. Amigos.

- Vale, eso está mejor no quiero pelearme en este momento. – le acaricia la cara y esta ríe.

- Hola. – le digo para interrumpir el momento.

- Hola. Tú eres el chico sexy que estaba desnudando con la mirada a mi amiga hoy. – dice confirmándolo.

- No creo que sea tan así. – le digo guiñándole un ojo. Esta se ríe y se pone tensa. – hablando de eso, tu amiga …

Alguien se colocó al lado de la morocha impidiendo que siga hablando.
- Aquí estas maldita perra, te estaba buscando, debemos irnos esta por aquí el estúpido de hoy y… - Sharon se queda boquiabierta cuando me ve al lado de ella. No termino de decir la frase, la cara de sorpresa hizo que me saliera una sonrisa divertida. Seguro hablaba de mí.

- Hola Sharon. – le digo tratando de poner la voz más sexy que puedo. Su cara se transformó en rabia.

- ¿Qué demonios haces aquí? – dice enojada. Me encanta.

- Shh shh, tranquila chivata, es un lugar libre, Salí a divertirme, no sabía que estabas aquí. – le digo levantando las manos.

- Vale, no me importa. Vamos Sara.- le dice a su amiga.

- Emmm Sara, ahora si se tu nombre. – dice Nick agarrando de la mano a la amiga y llevándola a un lado, dándose la vuelta guiñándome un ojo. Oh amigo te debo una.

- Bien, así que este es tu secreto. –le dijo.

- Eso a ti no te importa. – se cruza de brazos viendo a su amiga con el mío hablando.

- Vale, puede que no. A decir verdad no me importas. – dirige su mirada hacia mí. Sus ojos verdeazulados eran una tentación, eran mi nueva debilidad. – pero solo puedo decirte que peleas bien.

- ¿bien? – dice curvando su labio a un lado en una sonrisa, mirándome de arriba abajo.

- Sí, no quiero hacer crecer tu ego, así que para mí peleas bien.

- He tenido mejores comentarios y halagos por mis peleas chaval.

- Bien, si quieres mejores halagos te los daré, pero debo conocerte más así que porque no salimos el sábado está en pie todavía. – le digo desplegando una sonrisa. Ella me mira directo a los ojos y comienza a reír.

- Todavía insistes en el tema. No me gustas no saldré contigo. – me dice acomodándose su mochila.

- Mentirosa.

- ¿Qué?

- Que eres una mentirosa. Sé que te gusto la forma en que me mirabas hoy lo decía todo. Pero si es verdad lo que dices, entonces me alivia un poco, porque a mí tampoco me gustas eres fea. –miento. Su rostro estaba poniéndose de color violeta con lo que había dicho. O si me gustaba verla furiosa. Nose porque.

- Imbécil. Eso es lo que eres. – se da la vuelta y la agarro de la muñeca, esta me la gira provocando dolor. – no me toques.

- Vale, vale. – le digo casi en suplicas. Me suelta y sigue su camino hacia donde estaba su amiga. La agarra y la lleva a donde estaba el tipo que estaba con ellas.

Nick viene a mi lado y yo me rio por lo que paso, le chiflo a la chica y estas dos no se dan vuelta.
- Fea. – gritos, automáticamente Sharon se da la vuelta con una ira increíble en sus ojos hermosos. – piensa lo del sábado próximo. Te vas a divertir. – le guiño un ojo y esta abre los ojos como plato. Sus mejillas se ponen coloradas y se da la vuelta para ir con su amiga al coche.
Agarro a mi amigo y nos vamos hacia el mío. Empezamos a reírnos sobre lo que paso y le conté mi conversación y la increíble torcida que le dio a mi mano con fuerza.
- Amigo ten cuidado o te vas a quedar sin pelotas con esa chica.

- Lo sé, pero hay algo en ella que me gusta.

- Ya lo creo. – dice riendo.

- Y ya me conoces hermano, cuando algo que quiero se pone en mi camino no paro hasta tenerlo. Y en este momento ella está en medio.

Enciendo mi coche y agarro el camino que va directo al club Exclusive Woman, para comenzar el Show.

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Re: CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

Mensaje por simkee el Lun Jun 03, 2013 7:07 am

me encanta

simkee
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Re: CLANDESTINE by tamis.akd Maddox [ capitulos]

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